Fulham, según apuntan varios informes, está preparando una oferta de gran calibre por Gonzalo García, y la forma de la operación ya empieza a dibujarse con bastante claridad. Una información sitúa la puja inicial en 30 millones de euros, mientras que otra asegura que el club ha ofrecido un contrato de cinco años por valor de 5 millones netos por temporada. Real Madrid no contempla esta salida como una venta al uso, porque en la Casa Blanca todavía valoran reservarse una cláusula de recompra o un porcentaje sustancial de una futura plusvalía si deciden hacer caja.

El control del Madrid sobre García

García disputó 30 partidos de LaLiga la pasada temporada, aunque solo 9 de ellos fueron como titular. Además, firmó 8 goles en su campaña de despegue, algo que ayuda a entender por qué Fulham aprieta con tanta insistencia y por qué el Madrid sigue sopesando si debe retenerlo.

José Mourinho ha defendido su continuidad, asegurando que no hay en la plantilla ningún jugador con características ni remotamente parecidas a las de un delantero centro y calificando el perfil de García como “esencial” para la próxima temporada. Fuentes de TEAMtalk también señalaron que el Fulham trabajaba activamente en la operación después de que Álvaro Arbeloa dejara claro que sus vínculos con el Madrid podrían pesar en la estrategia de captación del club.

La brecha en la valoración

La cuestión del precio sigue sin cerrarse. Matteo Moretto afirmó que el Fulham preparaba una “oferta enorme” por el delantero internacional español, mientras que otros relatos han fijado la puja inicial en 30 millones de euros. A ello se suma la estructura a largo plazo, con una propuesta de cinco años por valor de 5 millones netos por curso.

El Real Madrid acabó 2.º en LaLiga la pasada temporada, así que hay una lógica muy reconocible detrás de una decisión como esta. Los clubes en esa situación suelen valorar si un canterano forma parte del plan del primer equipo o si, por el contrario, la venta debe protegerse al máximo. En este caso, los blancos parecen querer dejar abiertas ambas salidas, no solo un adiós limpio.

Lo interesante no es tanto si el Fulham lo quiere, porque eso parece fuera de toda duda. La clave está en si el Madrid solo acepta una oferta si puede seguir mandando sobre lo que ocurra después del traspaso. Ahí está la diferencia entre perder a un jugador y gestionarlo. Si las negociaciones avanzan, la estructura del acuerdo dirá mucho de verdad sobre lo que el Madrid piensa del futuro de García.

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