Pep Guardiola le dijo a Italia que aceptaría cobrar un euro menos que el salario del anterior seleccionador. Paolo Maldini asegura que el fichaje estuvo muy cerca, con una jornada completa de conversaciones en Barcelona y alineaciones dibujadas sobre papel, pero el acuerdo se vino abajo porque Guardiola quería descansar tras 10 años durísimos en la Premier League, no porque el dinero fuera el problema.
Las conversaciones de Barcelona
El relato de Maldini pinta el encuentro como algo mucho más serio que una charla de cortesía. Según cuenta, él y Guardiola pasaron un día entero hablando en Barcelona e incluso empezaron a escribir sistemas sobre papel, mientras el staff de Italia estudiaba plantillas desde la categoría sub-17 hacia arriba.
Ahí está la clave. Guardiola no estaba viendo Italia como una opción pasajera. Maldini dijo: "Es el entrenador que más encarna el juego técnico y ofensivo", una descripción que encaja como un guante con su sello futbolístico.
El contexto de Manchester City ayuda a entender por qué el movimiento tenía sentido. Guardiola dejaba atrás a un conjunto que terminó 2.º en la Premier League 2025 con 78 puntos y una diferencia de goles de +42, además de ganar 5 de 8 partidos de Champions League en 2025. Se marchaba de una estructura de élite, y eso deja a las claras la dimensión del acercamiento italiano.
Por qué Guardiola lo rechazó
El dinero no fue el obstáculo. La frase de Guardiola, según mirror.co.uk, fue simple: "Dadme un euro menos de lo que cobraba el último entrenador y estoy listo". La explicación de Maldini es distinta y, a la vista de todo lo demás, bastante más convincente. "Por el cansancio. Guardiola viene de 10 años durísimos en la Premier League. Ha pasado por una operación de espalda y quiere descansar", señaló Maldini.
Esa es la lectura más clara. La propuesta sonaba seria, el proyecto futbolístico resultaba tentador y, aun así, Guardiola eligió apartarse un tiempo. Italia terminó moviéndose por A. Pirlo después de que Guardiola y Carlo Ancelotti rechazaran el puesto, lo que demuestra hasta dónde tuvieron que estirar la búsqueda.
La versión de Maldini tiene más peso que cualquier relato fácil sobre el dinero. Era un técnico abierto a la idea, pero no lo suficiente como para lanzarse de inmediato a otro cargo exigente, y las conversaciones en Barcelona nunca llegaron a convertirse en un nombramiento.
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