Joško Gvardiol considera que Enzo Maresca es “el perfecto”, o sea, el hombre idóneo para el Manchester City, y no se quedó ahí. El defensor ensalzó las ideas del técnico, avisó de que la plantilla tendrá que adaptarse a toda velocidad y dejó claro que la nueva era no vendrá con comodidades incluidas. Gvardiol, además, firmó un nuevo contrato de cinco años para seguir en el City, después de regresar dos meses antes de tiempo de una fractura de pierna sufrida en enero.

Las ideas de Maresca y el cambio de estilo

Gvardiol afirmó que Maresca tiene “algunas ideas nuevas” y que el City tendrá que “ver qué vamos a hacer con el estilo de juego, el fútbol que vamos a practicar y las tácticas”. Añadió: “Creo que es el perfecto, pero, por supuesto, hace falta tiempo”.

Es una lectura bastante fiel del momento que vive el City. El propio camino del defensor de vuelta tras la lesión ya se ha puesto a prueba en el fútbol competitivo, con 4 apariciones en el Mundial y 166 minutos después de la fractura de pierna. Su regreso no ha sido perfecto, ni mucho menos, pero al menos le ha permitido comprobar en carne propia cómo se convive con la recuperación y la adaptación.

Gvardiol también admitió que la misión del vestuario es ayudar a Maresca y “escuchar para intentar adaptarse lo más rápido posible”. Esa es la señal más clara del ambiente que se respira ahora mismo en el City, un club que mira hacia delante tras diez años de Pep Guardiola y que trata de asentarse en algo distinto sin fingir que la transición será instantánea.

La competencia por los puestos y la foto general del City

El otro mensaje de Gvardiol tuvo que ver con la presión. “Nuestro trabajo es ayudarle todo lo posible”, dijo, y el subtexto es cristalino: nadie tiene el puesto garantizado.

La hoja reciente del City antes del nuevo ciclo fue irregular, con victorias ante Brentford, Crystal Palace y Chelsea en la FA Cup, además de una derrota contra el Aston Villa y un empate en Bournemouth. Gvardiol también explicó que el City fue sorprendido contra el Crystal Palace con diez días por jugarse la temporada, algo que encaja con la sensación de una plantilla que todavía arrastra el filo de un tramo final complicado y no empieza de cero como por arte de magia.

Además, hay una capa aparte alrededor de Rodri. Maresca dijo que cualquier entrenador del mundo querría a Rodri, y el centrocampista solo ha disputado 8 partidos esta temporada, con una valoración de 7,57 cuando ha estado disponible. Eso no cambia el argumento de Gvardiol sobre el entrenador, pero sí subraya cuánto depende todavía la próxima etapa del City del estado físico, la recuperación y de que los jugadores adecuados estén disponibles cuando el sistema quede fijado.

Para lo que viene, el mensaje público de Gvardiol es nítido: Maresca tiene las ideas, la plantilla debe adaptarse y los primeros síntomas de la nueva era se medirán por la rapidez con la que el City consiga hacer funcionar todo eso.

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