Haití aterriza en el Mundial con una convocatoria forjada a distancia, a base de rastreo remoto, vínculos con la diáspora y una buena dosis de incertidumbre. Odsonne Édouard sigue siendo solo una posibilidad, no una promesa, y Jerome Salbert ha dejado claro que Francia sigue en la ecuación para el exdelantero del Celtic. Haití, además, ha alcanzado por primera vez desde 1974 la fase final del Mundial masculino, pese a no haber podido disputar ninguno de sus partidos de clasificación en casa.
Por qué Haití tira de talento de la diáspora
Salbert asegura que el trabajo de captación se hace desde la distancia. "No puedo viajar a Haití, así que utilizo a un ojeador que está en el Caribe", confesó a bbc.co.uk. Esa es la realidad detrás de esta selección, con Haití apoyándose en futbolistas que reúnen los requisitos por la vía familiar y tratando después de convencerles para que se comprometan.
"Tomad el caso de Wilson Isidor: tiene raíces haitianas. Debemos convencerles para que jueguen con el corazón", afirmó Salbert. Ese planteamiento explica también por qué Jean-Ricner Bellegarde cobra tanto peso en este grupo, y por qué Haití intenta convertir opciones individuales dispersas en algo lo bastante sólido como para poner en apuros a Escocia.
Salbert no disfraza lo más mínimo la operación Édouard. "Su padre es haitiano, pero él se crio en Francia. Es difícil para él decidir si acepta, ya que preferiría jugar con Francia." Esa es la realidad de partida para Haití: el jugador sigue disponible en teoría, pero todavía no en la práctica.
Por qué Escocia no debe tomárselo a la ligera
A Haití no se le vende como candidata al título, y Salbert lo asume sin rodeos. "Nadie espera nada de Haití en el Mundial, pero creo que contra Escocia podemos dar la sorpresa." Es una lectura bastante razonable de su lugar en el sorteo, pero también explica por qué estas apuestas en la captación importan tanto. Un bloque confeccionado bajo estas condiciones difícilmente lucirá pulido —eso sí—, pero puede resultar incómodo.
Hay calidad suficiente en la plantilla como para no despacharla a la ligera. Wilson Isidor firmó 30 partidos de Premier League en 2025 y marcó 5 goles, mientras que Bellegarde dejó una valoración de 6,78 en la Premier League a lo largo de 25 partidos. No son números de estrella, pero sí minutos reales sobre los que Haití puede construir.
El asunto Édouard sigue siendo la parte más llamativa de todo este rompecabezas. Su registro en el Celtic, 57 goles en 94 partidos de liga entre 2018 y 2021, es el tipo de producción que le convierte en el nombre obvio de la conversación. Que Haití consiga o no que se decante por ellos es otra historia, y Salbert no ha intentado maquillar esa realidad. Por ahora, la apuesta está en los futbolistas que ya están en proceso, y en un grupo que ya ha sellado el billete en condiciones difíciles para alcanzar por fin una fase final por primera vez desde 1974.
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →




