Inglaterra derrotó a Congo DR 2-1 en los dieciseisavos de final, pero el marcador no fue lo más útil de la tarde. Thomas Tuchel apostó por un 4-2-3-1, dio la titularidad a Noni Madueke y dejó a Bukayo Saka en el banquillo; además, entregó a Djed Spence el lateral derecho, mientras que el centro del campo formado por Declan Rice, Jude Bellingham y Elliot Anderson dio a Inglaterra su base más firme.

Madueke, Saka y la banda derecha

Madueke presentó su candidatura con más fuerza que nadie, y su 7.9 de valoración fue el mejor entre los titulares de Inglaterra. Jugó 61 minutos, suficiente para juzgar la decisión sin caer en la trampa de pensar que lo resolvió todo por sí solo.

Que Saka se quedara en el banquillo fue la decisión más llamativa del partido. Tuchel no necesitó aquí la jerarquía de siempre, y la actuación de Madueke hizo que la apuesta pareciera más justa que arriesgada.

Spence exige una lectura más fina. Fue titular en el lateral derecho, jugó 70 minutos y acabó con un 6.7 de valoración. La preocupación de Troy Deeney es evidente: en ataque ofrece más que en defensa y, a medida que avance el torneo, eso puede convertirse en un verdadero problema de selección. Eso sí, también firmó 4 entradas, así que no fue una actuación en blanco. Fue una actuación mixta, que probablemente sea el veredicto más honesto.

El centro del campo se vio más asentado

Si Tuchel se marcha del partido con una conclusión estructural clara, es la del trío del centro del campo. Declan Rice y Jude Bellingham firmaron sendos 7.2, mientras que Elliot Anderson alcanzó un 7.6. Ese trío pareció la unidad más estable de Inglaterra, dando control al equipo sin obligarlo a vivir pegado a las bandas.

Harry Kane fue el gran nombre de la jornada, con dos goles y un 8.5 de valoración. Inglaterra seguirá apoyándose en él por razones obvias, pero lo más interesante de este choque estuvo en la base que tuvo por detrás. Cuando Rice, Bellingham y Anderson se sienten cómodos juntos, Inglaterra no necesita retorcer la estructura para encontrar equilibrio.

Esa es la gran pista con la que Tuchel puede trabajar antes del próximo partido de eliminación directa. Madueke reforzó su candidatura, Spence dejó brillo y algunas dudas, y el centro del campo dio la sensación de estar listo para seguir unido cuando Inglaterra necesite control y no un nuevo reajuste constante.

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