Wayne Rooney aseguró que la victoria de Inglaterra por 2-3 ante México fue uno de los mejores resultados de su historia reciente, y el partido le dejó argumentos de sobra para sostenerlo. Inglaterra selló su pase a los cuartos de final del Mundial en una noche construida sobre el doblete de Jude Bellingham, el penalti de Harry Kane y las paradas de Jordan Pickford. Declan Rice también sostuvo el centro del campo, incluso cuando el duelo se volvió un caos.

Rooney y Shearer, rendidos al control de Inglaterra

El veredicto de Rooney fue cristalino. Dijo: "Ha sido uno de los mejores resultados y actuaciones de Inglaterra. La actitud, la garra, la ambición... lo tuvieron todo." También señaló a los nombres propios, subrayando que los grandes dieron un paso al frente y que Rice estuvo excelente, mientras Bellingham y Kane aparecieron cuando había que aparecer.

Alan Shearer no se quedó atrás. Calificó la actuación de "increíble de principio a fin" y elogió la manera en que Inglaterra manejó el partido en circunstancias complicadas, incluido el tramo posterior a la roja y al penalti. También aseguró que Pickford fue brillante en la recta final, algo que encajó de lleno con los números de la noche.

Bellingham, Kane y Pickford cargaron con el peso

Bellingham marcó dos veces antes del descanso, en los minutos 36 y 38, y cerró el choque con una valoración de 9,2. Kane añadió un penalti en el minuto 60 y terminó con 7,3, además de 1 gol y 1 asistencia. Pickford firmó 3 paradas y acabó con 7,2.

Esos números explican por qué Inglaterra superó a México. Jarell Quansah fue expulsado en el minuto 54 por una falta grave tras la revisión del VAR, y Raúl Jiménez volvió a meter el miedo en el cuerpo con un penalti en el 69 tras haberse restablecido brevemente la renta de dos goles. Aun así, Inglaterra resistió.

La carga de trabajo de Rice también llamó la atención. Jugó 100 minutos, dio 30 pases y vio una amarilla, algo que encaja con los elogios de Rooney. Shearer había sido más escéptico con Rice en otros comentarios, al decir que parecía cansado y que debía regresar al centro del campo en lugar de actuar de lateral derecho, pero en esta noche Inglaterra necesitaba justamente su capacidad para mantener el orden.

El resultado mete a Inglaterra en los cuartos de final, y el debate real ya no gira tanto en torno al marcador como al equilibrio del equipo. Bellingham y Kane pusieron los goles, Pickford sostuvo al conjunto y Rice ayudó a absorber la presión en un partido que perfectamente se les podía haber escapado.

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