Karim Adeyemi asegura que Hansi Flick fue el principal motivo por el que eligió al Barcelona, y llega sin una posición cerrada en la cabeza. El delantero explicó que Flick fue la razón de su llegada después de unas “muy buenas conversaciones” y de que confiara en él “desde el primer segundo”. También dejó claro que le da exactamente igual el rol que ocupe, porque está para rendir en cualquiera de las posiciones de ataque.
El papel de Flick en la operación
Las propias palabras de Adeyemi dejan clara la lógica del movimiento. “Él es la razón por la que creo que he venido aquí al Barcelona”, dijo, antes de añadir que puede jugar “en casi cualquier posición de la línea ofensiva”. Y eso encaja de maravilla con el Barcelona, que va a pagar al Borussia Dortmund 22 millones de euros más 7 millones en variables y busca atacantes capaces de moverse por todo el frente ofensivo, no piezas rígidas esperando una sola función.
El argumento de la polivalencia pesa más que ningún otro. Adeyemi no ha vendido esto como la promesa de ser un ‘9’ puro, y el Barcelona tampoco le ha fichado para eso. Él mismo aseguró que ha “jugado de todo en el pasado”, justo la clase de respuesta que quieren escuchar los clubes cuando la plantilla ya tiene futbolistas funcionando a gran nivel en los metros finales.
El Barcelona marcó 95 goles en La Liga la pasada temporada y firmó una media de 69% de posesión. Eso no obliga automáticamente a que cada atacante sea un extremo, pero sí explica por qué Flick valora a un jugador capaz de ir cambiando de carril en la primera línea sin romper la estructura.
Por qué el Barcelona quería esa flexibilidad
Los números de Adeyemi en el Dortmund la pasada temporada ayudan a entender por qué el Barcelona estaba dispuesto a lanzarse a por él. Marcó 10 goles y dio 6 asistencias en 39 partidos, un rendimiento sólido para un futbolista cuyo atractivo no se limita al remate. Además, en su temporada de debut en la Bundesliga se le midió una velocidad punta de 36,65 kilómetros por hora, lo que le da al Barcelona otra amenaza directa por banda.
Hay argumentos de sobra para decir que la inversión sólo tiene sentido si hace más de una tarea. El Barcelona no le ficha para quedarse quieto esperando el servicio. Le ficha por velocidad, por movimiento y por un jugador que insiste en que la posición da igual mientras ayude al equipo y se gane la confianza del técnico.
Adeyemi también enmarcó la operación como una prueba de exigencia. “Las expectativas son altas. Llego al mejor club del mundo”, afirmó. Es el tono adecuado para un fichaje de este calibre y encaja con un ataque azulgrana que ya parece construido sobre la rotación, la velocidad y futbolistas capaces de intercambiar roles sin que toda la estructura se venga abajo.
El contrato se extiende hasta 2031, así que no estamos ante un parche a corto plazo. Es una apuesta de largo recorrido por una función que, según el propio Adeyemi, no necesita quedar fijada en piedra antes siquiera de empezar.
Recopilado por la Redacción ClutchBrief con asistencia de IA, contrastado con 4 medios. Cómo trabajamos →




