Lincoln presenta a Chris Cohen y Tom Shaw como entrenadores jefes compartidos, no como una extravagancia. Liam Scully ha dejado claro que el club no buscaba romper moldes, sino tomar la decisión más sensata tras una temporada de ascenso que terminó con 103 puntos y el regreso al Championship por primera vez en más de 65 años.

Por qué Lincoln se ha volcado en el modelo compartido

Scully dijo: "Desde luego, no arrancamos este proceso diciendo '¿cómo rompemos la convención en el fútbol?' —esa no era la intención."

Añadió también: "La pregunta que nos fuimos haciendo una y otra vez durante todo el proceso fue '¿qué es lo mejor para Lincoln City?' Esto está por encima de cualquier individuo, por encima de las personas y esto no es romanticismo."

Y ahí está la clave. Lincoln insiste en esa idea una y otra vez. Scully explicó que, desde fuera, la decisión podía parecer rapidísima porque el trabajo previo ya estaba hecho, y que Cohen y Shaw habían superado a candidatos externos para el cargo. Además, subrayó que este tipo de decisiones hoy en día suelen estar "guiadas por los datos y, a menudo, planificadas por escenarios" más que por el puro instinto.

Cómo el momento condicionó el nombramiento

El momento importa, y mucho, porque Bristol City activó la cláusula de rescisión de Michael Skubala antes de que Lincoln se moviera para ascender a sus ayudantes. Scully afirmó que el club ya tenía en marcha, de forma discreta, un proceso de sucesión antes de que se confirmara la salida de Skubala, de ahí que el cambio pudiera acelerarse en cuanto se abrió la puerta.

Eso hace que la elección de Lincoln parezca menos una improvisación y más una planificación de sucesión trazada con antelación. Chris Cohen y Tom Shaw habían trabajado ambos como asistentes de Skubala, dirigiendo con frecuencia sesiones de entrenamiento y reuniones, así que el club no estaba pidiendo a dos desconocidos que levantaran la estructura desde cero.

Aquí aparece un punto de comparación, y no precisamente halagüeño para quien esperara algo novedoso. El experimento de tándem en Liverpool en 1998 es la referencia obvia, pero Lincoln no lo vende como una copia ni como una ruleta rusa. Lo presenta como la forma menos traumática de llevar a un grupo exitoso a una categoría superior.

La prueba de verdad llegará ahora, cuando Lincoln trate de convertir una transición bien ordenada en un proyecto competitivo y funcional en el Championship. Por ahora, el discurso público del club es cristalino: se trata de mantener los mismos métodos después de 103 puntos y de un regreso largamente esperado al Championship.

Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →