El nuevo estadio de 100.000 plazas que propone Manchester United ha hecho exactamente lo que cualquier traslado lejos de Old Trafford iba a provocar tarde o temprano: dividir a la afición entre el atractivo de un futuro más grande y el tirón de un terreno de juego que es hogar desde 1910.

El nuevo emplazamiento estaría a unos 350 metros de Old Trafford, pero esa corta distancia no suaviza la ruptura emocional para unos seguidores que ven el estadio actual como parte del propio club.

La reacción de los aficionados alrededor de Old Trafford

La resistencia más firme llegó de una idea sencilla: Old Trafford ya es casa. Jack Taylor dijo a manchestereveningnews.co.uk: "Hay décadas y décadas de historia. Aquí es donde está el Man United, aquí es donde siempre ha estado. Esta es su casa, siempre ha sido su casa, así que es una pena que el césped no vaya a quedar exactamente en el mismo sitio donde está ahora."

Jake Cheng siguió la misma línea con otras palabras: "El estadio está lleno de historia y tradición y no creo que el nuevo lugar pueda sustituir al clásico ni a la historia que tiene esto." Euan Vickery añadió que perder Old Trafford significaría perder un lugar ligado a "la tragedia de Múnich y todo eso".

También hubo respaldo al traslado, aunque casi siempre con una condición. Josh Manley señaló: "No quiero ver esto derribado o destruido. Mientras se trate bien y se conserve de alguna manera, estoy abierto a [el nuevo estadio]."

La magnitud del plan de regeneración

La parte futbolística es solo una pieza del puzle. Collette Roche dijo: "Mi prioridad ahora mismo, personalmente, pasa por conseguir que se construya el nuevo estadio, asegurarnos de que las instalaciones de alrededor estén listas y de que las conexiones de transporte funcionen. Y luego creo que todo lo demás irá por fases."

El plan global es mucho más ambicioso que un simple cambio de estadio. Promete alrededor de 15.000 nuevas viviendas y 48.000 nuevos empleos, y el nuevo recinto ya se contempla como un proyecto con la vista puesta en 2035.

Esa es una de las razones por las que el debate se percibe más como una decisión de largo recorrido que como una llamada futbolística de urgencia. Manchester United acabó tercero en la Premier League con 71 puntos, y su dinámica reciente fue WWDWW, así que no estamos ante un club movido por el pánico. Es un club que trata de crecer sin romper del todo con su pasado.

Trafford estará en el centro de lo que ocurra a partir de ahora, pero el futuro de Old Trafford sigue sin cerrarse. Los aficionados piden conservación, visitas o algún tipo de reconversión, y el club todavía no ha tomado esa decisión.

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