Roberto Martínez se sacudió de encima las especulaciones sobre su futuro y trasladó a los periodistas que el asunto está ya más que trillado en Portugal. Su frase fue tajante: “No es noticia” —y el mensaje, clarísimo—: la mirada debe seguir puesta en el Mundial y en el trabajo realizado durante los últimos tres años y medio.

Ahí está la clave de esta historia. Martínez lleva tres años y medio al frente de Portugal, y el ruido sobre su porvenir no va a desaparecer solo porque él quiera dejarlo aparcado hasta que termine el torneo.

Por qué Martínez aparta el ruido sobre su futuro

El reciente balance de Portugal en los Mundiales bajo este marco es irregular, con tres victorias y dos derrotas en sus últimos cinco encuentros. La lista de resultados explica por qué un técnico bajo presión prefiere hablar de proceso antes que de especulaciones.

En esa serie figuran el 3-2 ante Ghana, el 2-0 frente a Uruguay, la derrota por 1-2 contra Corea del Sur, el 6-1 ante Suiza y el 0-1 frente a Marruecos. No es precisamente una trayectoria limpia, pero sí suficiente para entender por qué Martínez vuelve una y otra vez al trabajo hecho durante esos tres años y medio antes que al ruido alrededor de su cargo.

La historia de la asistencia de la FIFA convive con las dudas por el aforo

Mientras Martínez trataba de rebajar el debate sobre su futuro, la FIFA se dedicaba a sacar pecho con los números de asistencia del torneo. Más de 1.028.429 aficionados han pasado por los tornos en los 16 primeros partidos del Mundial, y los estadios figuran con un 99,34% de ocupación, según los datos de la FIFA.

Gianni Infantino agradeció a los seguidores que llenaran los recintos y aseguró que habían dado vida al “Mundial de la FIFA más inclusivo”. Pero las imágenes del informe no dibujan una postal del todo impecable. Se apreciaron asientos vacíos en Corea del Sur contra República Checa en Guadalajara y en Qatar contra Suiza en el Bay Area de California.

Ronan Evain, de Football Supporters Europe, fue todavía más contundente. “La ausencia de segregación no es normal en un torneo como este”, señaló. Además, advirtió de que la FIFA en algunos casos no sabe realmente quién tiene las entradas por culpa de la reventa, lo que aumenta el riesgo de que aficionados rivales se mezclen en la grada.

Así que la preparación de Portugal transcurre dentro de un relato mayor, uno en el que la FIFA se agarra a las cifras de asistencia y los colectivos de aficionados siguen encendiendo las alarmas. Martínez podrá querer dejar aparcada la pregunta sobre su futuro, pero no es la única presión que pesa sobre este Mundial.

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