El Mundial 2026 ha firmado 280 goles en 96 partidos, a un ritmo de 2,92 por encuentro, y eso ya le coloca en compañía selecta. Solo el torneo de 1970 en México presenta una cifra mejor a estas alturas, con 2,97. Si a eso le sumamos 10 goles ganadores en el minuto 90 y una fase de eliminatorias llena de giros tardíos, el argumento de que estamos ante uno de los grandes Mundiales deja de ser humo para convertirse en una realidad de peso.

BBC Sport lo resumió con una frase impecable: "Grandes goles, remontadas trepidantes, drama final, resultados sorprendentes... qué Mundial estamos viendo".

Los números que alimentan el debate

La mejor baza empieza por la pegada. De 96 de los 104 partidos, el torneo marcha con 2,92 goles por encuentro, construidos a partir de 280 tantos en total. Es la mejor marca desde 1970, que suele ser precisamente donde arrancan estas discusiones de nostalgia mundialista.

Pero no ha sido solo un torneo de volumen. Ha sido, sobre todo, un torneo de final agónico. Ocho de los 24 cruces de eliminatoria se han decidido con un gol ganador después del minuto 85, y ya se han visto 10 goles vencedores en el 90'. Esa es una parte enorme de la explicación de por qué la competición ha transmitido tanta inquietud. Los partidos han seguido vivos hasta el último suspiro en lugar de asentarse en la rutina.

Y la capacidad de remontada importa tanto como lo anterior. Bélgica y Argentina lograron levantarse de dos goles en contra en los tramos finales, la primera vez desde 1970 que un Mundial ve cómo ese tipo de desventaja se revierte más de una vez en un mismo torneo. Son resultados de los que la gente se acuerda años después, porque cambian la sensación que deja la competición en tiempo real. Las ventajas no han parecido seguras y los galones no han protegido a nadie.

El repaso estadístico de BBC Sport dejó clara la dimensión histórica: "De 96 de los 104 partidos, hemos visto 280 goles. Eso supone 2,92 goles por encuentro, la mejor cifra desde el Mundial de 1970 en México, cuando se marcaron 95 goles en 32 partidos, con una media de 2,97 por duelo".

Eso no cierra, ni mucho menos, la discusión del "mejor de la historia", porque ningún torneo puede ganarla solo con números. Hay gusto, hay sesgo de época y siempre existe la tentación de sobrevalorar lo que está ocurriendo ahora mismo. Aun así, el caso actual es más sólido que esa fiebre habitual de mitad de campeonato. El volumen de goles, el momento en que llegan y el contador de remontadas apuntan todos en la misma dirección.

Caos más allá de los favoritos

Parte del encanto está en que el torneo no ha pertenecido solo a los grandes. Islas de Cabo Verde, la selección más pequeña de la historia en clasificarse para un Mundial, empató con España, Uruguay y Arabia Saudí. En una competición que ha producido goleadores de renombre y una presión brutal, ese tipo de resistencia ayuda a que todo no derive en un guion demasiado previsible.

Incluso los resultados más grises han aportado algo distinto. Ha habido ocho empates sin goles, récord de la Copa del Mundo. Normalmente eso debilitaría la tesis del espectáculo, pero aquí sirve sobre todo para subrayar lo variado que ha sido el torneo. No todo partido dramático tiene que acabar 4-3. La tensión también nace de los duelos cerrados, de la supervivencia del humilde y de un fútbol de eliminatoria que se estira hasta el último minuto.

También hay pruebas suficientes de que los grandes han tenido que mezclarse con partidos incómodos y llenos de estrés, en vez de dominar el campeonato de principio a fin. Inglaterra sigue metida en la conversación por la Bota de Oro gracias a los 6 goles de Harry Kane, pero la sensación general de este Mundial es de inestabilidad más que de jerarquía. Incluso cuando los favoritos han avanzado, muchas veces lo han hecho con más sufrimiento del previsto.

La fuerza fuera del césped también cuenta

Un torneo puede tener encuentros memorables y, sin embargo, quedarse frío si el propio evento no pesa. Aquí no ha pasado eso. La FIFA asegura que se ha ocupado el 99,7% de las localidades disponibles, con una asistencia media de algo más de 65.000 espectadores por partido. Las dudas previas sobre el ambiente y los asientos vacíos no han resistido el choque con esas cifras.

La capa de estrellas también es evidente. Lionel Messi lidera la carrera por la Bota de Oro con 8 goles, Kylian Mbappé y Erling Haaland llevan 7 cada uno, y Kane suma 6. Es la primera vez que tres jugadores alcanzan 7 o más tantos en el mismo torneo, lo que da a la clasificación goleadora un brillo de cartel grande, y no el aspecto de una carrera monopolizada por un solo nombre.

Todavía se puede discutir la gran etiqueta. "El mejor de siempre" es una opinión, no un hecho, y lo más sensato es tratarlo como un debate vivo y no como un veredicto cerrado. Pero el Mundial 2026 ya ha construido una candidatura más fuerte que la mayoría de torneos a estas alturas: cifras goleadoras de élite, vencedores en el último suspiro, remontadas históricas, agitación por parte de los outsiders y unas gradas que ofrecen exactamente la imagen que exige un evento de este calibre.

Al torneo le quedan 8 partidos por jugar, y ya ha alcanzado los 280 goles.

Preguntas frecuentes

¿Es de verdad el Mundial 2026 uno de los mejores de la historia?

Es demasiado subjetivo para sentenciarlo sin matices, pero la candidatura es potentísima. El torneo ha dejado 280 goles en 96 partidos, a un ritmo de 2,92 por encuentro, la mejor cifra desde 1970. Además, ya acumula 10 goles ganadores en el 90', ocho cruces de eliminatoria resueltos después del minuto 85 y varias remontadas de enorme calibre.

¿Por qué el Mundial 2026 ha sido tan vibrante?

La emoción ha llegado tanto por los goles en el tramo final como por las remontadas. Ocho de los 24 cruces de eliminación directa se han decidido con un tanto posterior al minuto 85, y el torneo ya suma 10 goles ganadores en el 90'. Bélgica y Argentina lograron levantarse de un 2-0 en contra, algo que no se veía más de una vez en un Mundial desde 1970.

¿Hay estadísticas que hagan destacar históricamente al Mundial 2026?

Sí. El campeonato marcha con una media de 2,92 goles por partido, gracias a 280 tantos en 96 encuentros, la mejor marca desde el Mundial de 1970 en México, que firmó 2,97. Además, ya hay un récord de ocho empates sin goles en una Copa del Mundo, mientras que la FIFA asegura que se ha llenado el 99,7% de las localidades disponibles.

¿Cómo han marcado el torneo las sorpresas y las estrellas?

Los dos extremos han alimentado el espectáculo. [Islas de Cabo Verde](club:cape-verde-islands), la selección más pequeña en clasificarse para un Mundial, empató con España, Uruguay y Arabia Saudí. Y en la cima, Lionel Messi suma 8 goles, Kylian Mbappé y Erling Haaland llevan 7 cada uno, y Harry Kane ha firmado 6 en una lucha por la Bota de Oro de lo más apretada.

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