"Este es un nuevo equipo, así que no carga con el rendimiento de los equipos anteriores". Ese fue el mensaje de Michael O'Neill mientras Irlanda del Norte se prepara para jugar en Belfast por primera vez en 315 días. Su anterior partido en casa terminó con el penalti de Jamie Donley para el 1-0 ante Luxemburgo, y la vuelta frente a Hungría llega con un ambiente muy distinto alrededor del grupo.
La visión de O'Neill sobre el regreso a casa
O'Neill dejó claro que este bloque debe ser juzgado por lo que hace ahora. "Les encanta jugar aquí, en el estadio", dijo, y añadió que el conjunto de 2016 no disfrutaba tanto de los partidos como local. El mensaje es fácil de leer: este grupo ya ha demostrado mejores sensaciones en Windsor Park, y el regreso a casa se presenta como un impulso más que como una carga.
Irlanda del Norte arrancó su victoria inaugural en la Nations League con un 1-0-0 en el Grupo 2, y una diferencia de goles de +1. Eso no decide nada, pero sí significa que el duelo en Belfast llega con impulso, no con la presión de un mal estreno.
Jugadores listos para Windsor Park
La reacción dentro de la plantilla va en la misma línea que el técnico. Patrick Kelly ha sumado cuatro de sus cinco internacionalidades lejos de casa, así que es uno de los futbolistas con menos rodaje en el ambiente de Belfast con la camiseta verde. "Estoy deseando que llegue", aseguró.
Pierce Charles fue todavía más claro al hablar del regreso a casa. "En lo personal, no he jugado allí en más de un año y no veo el momento de sentir cómo tiembla el sitio. No veo el momento de ver a la afición y escuchar lo fuerte que va a sonar", apuntó. Ese tipo de respuesta deja claro que el partido significa algo más que la clasificación, aunque O'Neill trate de mantener el foco en el rendimiento por encima de todo.
El parón internacional también ha sido incómodo en lo logístico. Hungría llega tras cinco desplazamientos consecutivos para Irlanda del Norte en este tramo, y el lunes por la noche se jugará apenas 73 horas después del pitido final en Georgia y tras un viaje de casi 5.000 millas. O'Neill señaló que Irlanda del Norte ha viajado más que el rival para este encuentro, una rareza pequeña, pero muy real.
La idea de fondo, sin embargo, es la misma a la que se aferra una y otra vez. Esto es Belfast, esto es Windsor Park, y ahora Irlanda del Norte tiene la oportunidad de construir sobre una racha en casa que su entrenador considera mucho más sólida que la vieja fama que arrastraba.
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