Paris Saint Germain inicia la defensa de su título de Champions League con un telón de fondo extraño. No ha ganado ninguno de sus 4 compromisos domésticos y marcha 13.º en Ligue 1, así que esto dista mucho del paseo habitual de un campeón en casa. Slovan Bratislava parte como claro outsider, pero el propio arranque del PSG convierte el estreno en algo bastante menos rutinario de lo que debería.

El bache doméstico del PSG

El contraste con la andadura europea de la pasada temporada es brutal. El PSG terminó 11.º en la liguilla de la Champions League antes de acabar levantando el trofeo, y lo hizo tumbando a Monaco, Chelsea, Liverpool y Bayern Munich en las eliminatorias, antes de imponerse al Arsenal en los penaltis en la final, tras el 1-1 de Budapest.

Ese recorrido dice mucho de dónde está situado este conjunto en Europa. Puede mostrar una imagen irregular en una parte de la temporada y, aun así, seguir siendo el rival al que todos persiguen cuando llegan las eliminatorias.

Luís Enrique y Yaya Toure forman parte del debate en torno a ese cambio, pero la cuestión inmediata es sencilla: el PSG todavía no ha encontrado un ritmo doméstico limpio. Cuatro jornadas de Liga sin ganar antes de un estreno en Champions es una forma pésima de recibir a un rival al que, sobre el papel, está obligado a batir.

El reto del Slovan Bratislava

El Slovan Bratislava alcanzó esta liguilla tras imponerse en la prórroga al Celje, con Cristian Martinez firmando el gol decisivo. Su anterior campaña en la liguilla de la Champions terminó con 8 derrotas, un registro que explica a la perfección por qué llegan como víctimas claras.

Eso sí, se han ganado el derecho a estar aquí, y las noches de estreno suelen ser precisamente el escenario donde eso pesa más. El PSG debería imponer mucha más calidad, mucho más control y mucho más balón, pero la forma reciente de los parisinos en el campeonato le da al partido un filo mucho más cortante que el de un simple duelo desequilibrado.

La misión del PSG es arrancar la defensa con algo más sólido que sus últimas comparecencias ligueras. Si lo consigue, la historia de esta Champions puede encarrilarse enseguida. De momento, el número grande sigue siendo el 11, porque ahí acabaron la pasada temporada en la liguilla antes de lanzarse hacia el título.

Recopilado por la Redacción ClutchBrief con asistencia de IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →