Paris Saint Germain busca convertirse en campeón continental por tercera temporada consecutiva, pero lo más llamativo de su trayectoria es lo normal que ha parecido antes de los cruces. Ganó la Champions League después de acabar 15º y 11º en la fase liga en esas dos campañas con título. Un dato difícil de obviar cuando la competición sigue presentando al vigente campeón como la referencia en Europa.

El problema de PSG en la fase liga

Las cifras chirrían para cualquiera que quiera vender la fase liga como el test más limpio posible de la élite europea. El 11º puesto de PSG llegó en la temporada en la que levantó el trofeo, y el anterior título fue precedido por un 15º puesto. No son precisamente los números de un conjunto que mandara de principio a fin en esa primera fase.

Su recorrido en 2025 fue funcional más que arrollador. PSG cerró esa fase con 14 puntos en ocho partidos, 21 goles a favor y 11 en contra. Además, tuvo que pasar por la ronda de repesca de castigo en ambas campañas con título, lo que refuerza todavía más la sensación de que no iba sobrado cuando el formato parecía exigirle otra cosa.

Miguel Delaney ha calificado la fase liga como "fútbol de papel pintado", y la crítica se entiende sin demasiado esfuerzo cuando un equipo puede quedarse 15º o 11º y acabar levantando la competición. El primer puesto del Arsenal en el mismo torneo demuestra que la fase liga sigue premiando a quien la interpreta bien, pero PSG recuerda que no es un filtro perfecto.

Por qué el campeón encaja en el caso de la dinastía

La lectura de la BBC resulta más favorable a PSG, y no es precisamente débil. El club aparece en la conversación junto a Real Madrid, Inter, Benfica, Liverpool, Bayern Múnich, Barcelona y AC Milan cuando se habla de las grandes dinastías de Europa. Ahí es donde le colocan los dos títulos seguidos, aunque el camino hasta ellos fuera más desordenado de lo que acostumbran los grandes poderes continentales.

Nasser Al-Khelaifi resumió el giro tras el abandono del viejo modelo de gasto: "Es el final del brillo". El argumento de la BBC es que la transición hacia un bloque más coherente bajo Luis Enrique ayudó a explicar los dos triunfos en Champions. Eso no zanja el debate del formato, pero sí deja claro por qué PSG puede parecer un equipo construido para el tramo decisivo del torneo y no para la tabla inicial.

La tesis más sólida quizá sea que ambas posturas tienen parte de razón. La fase liga ha perdido autoridad cuando PSG puede deslizarse por ella y aun así levantar el trofeo, pero esos mismos recorridos también muestran que la competición deja ahora margen suficiente para que los grandes equipos se repongan, se reorganicen y lleguen a su punto máximo más tarde. PSG no pide ser juzgado como un líder histórico en la fase inicial. Pide ser juzgado por lo que hace después, y la respuesta ya son dos títulos seguidos.

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