Los Gers arrancaron la etapa de Derek McInnes con un empate en el campo del Dundee Utd, pero el mensaje de fondo llegó después del partido. McInnes dejó claro que el conjunto va a mejorar con el paso de las semanas y, además, señaló sin rodeos las zonas que todavía necesitan trabajo: un extremo, más servicio para los delanteros y más incorporaciones en general.
No habló como un técnico sometido al juicio de la primera jornada. Sonó más bien como alguien que deja al descubierto lo mucho que aún falta para dar por cerrada la plantilla.
El mensaje de McInnes tras Tannadice
"Es solo un partido. No me interesa demasiado lo que haya pasado antes, pero desde mi punto de vista vamos a ir mejorando a medida que avancemos", afirmó McInnes a bbc.co.uk.
Fue aún más directo al describir la hoja de ruta que queda por delante. "Todavía querríamos un extremo capaz de encarar, hacer daño y poner a la gente contra las cuerdas. No lo tuvimos del todo y estamos trabajando duro para traer a ese tipo de jugadores al club", explicó.
Esa es la lectura más clara de la noche. Rangers no se vende como un producto terminado y McInnes no intenta disfrazarlo.
La foto global confirma esa idea. Rangers acabó segundo en la fase de la Premiership de 2025 y sumó 69 puntos en 33 partidos ligueros, así que el listón con el que se le mide sigue siendo altísimo. Eso sí, el empate en el campo del Dundee Utd no se vivió dentro del vestuario como un tropiezo de temporada, sino como un primer paso en el que todavía afloran carencias evidentes.
Debutantes y huecos por cubrir
Cuatro jugadores de Rangers debutaron como titulares en Tannadice: el guardameta Ivor Pandur, el central Ben Godfrey y el exdueto del Hearts formado por Cammy Devlin y Lawrence Shankland. Thelo Aasgaard también formó parte de esa nueva imagen que rodeó al equipo.
Hubo una acción ya en la recta final en la que Jesse Randall picó una vaselina floja directamente a las manos del debutante Ivor Pandur. Antes, Ben Godfrey tuvo que retirarse por unas molestias en los isquiotibiales, algo que no ayudó precisamente a la sensación de que la noche se estaba montando sobre la marcha.
El exdelantero de Rangers Steven Thompson defendió que no había motivo para encender las alarmas. "No es el resultado que Rangers quería, pero es un punto a domicilio en un campo complicado. A estas alturas de la temporada, no hay reacción visceral ni nada por el estilo", señaló.
El también exjugador Andy Halliday fue bastante menos benévolo con el rendimiento. "Da igual cuántos defensas pongas, lo fundamental es estar compactos, y me pareció que Rangers fue todo lo contrario a compacto", apuntó.
Probablemente, esa sea la manera correcta de leer la noche. El resultado, por sí solo, no dice gran cosa, pero la estructura del equipo y la necesidad de ganar amplitud ya saltan a la vista, y el propio McInnes lo dejó caer sin rodeos. Además, Rangers afronta un rápido cambio de chip con la visita del jueves al Jagiellonia Bialystok en la clasificación para la Europa League, con la situación del visado de Olwethu Makhanya aún en el aire para ese choque.
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