Florentino Pérez ha vuelto a la oficina y la batalla en torno al Barcelona ya está subiendo de temperatura. El Real Madrid, según se informa, está preparando un dosier de 500 páginas para la UEFA, y Pérez ha asegurado que lo enviará cuando termine la competición. La petición va mucho más allá de una queja rutinaria. Incluye una llamada a imponer sanciones que podrían dejar al Barcelona sin competir en Europa y un pulso para borrar de su registro oficial los títulos conquistados entre 2001 y 2018.

Qué pide el Real Madrid a la UEFA

Pérez no dejó demasiado margen a la interpretación en la frase compartida por si.com. “Estamos preparando un dosier de 500 páginas que enviaré a la UEFA cuando termine la competición. Ya he hablado con ellos. No hay precedentes de algo así en la historia del fútbol mundial. Es el mayor caso de corrupción de todos los tiempos”, afirmó. También calificó el caso Negreira como “la corrupción sistémica del caso Negreira … ¿Cómo podemos olvidarlo así como así?”

Eso es una escalada muy seria. El Real Madrid no está pidiendo solo un castigo en abstracto, sino que quiere que la UEFA contemple medidas que podrían dejar a Barcelona fuera de Europa. Además, busca retirar títulos del registro del club entre 2001 y 2018. La UEFA no tiene jurisdicción sobre los títulos de La Liga, así que esa parte de la petición suena más a presión que a una vía jurídica limpia.

El contexto político también importa aquí. Real Madrid marcha 9º en la tabla de la UEFA Champions League de 2025 con 15 puntos en 8 partidos, y es 2º en La Liga con 86 puntos. No estamos ante un club arrinconado que protesta desde la periferia mientras ve pasar el tren. Está empujando desde el centro neurálgico del fútbol europeo.

La reelección de Pérez no ha suavizado la postura madridista. Al contrario: le ha dado una nueva plataforma, y el mensaje del club apunta ahora a la UEFA tanto como al Barcelona. La única incógnita real es hasta dónde llegará el máximo organismo continental, pero el Madrid está tratando claramente de mover el caso del escándalo doméstico al terreno de la sanción europea.

Por qué el momento importa ahora

Hay además un trasfondo más amplio en torno a la presidencia. Javier Tebas aprovechó el resultado electoral para argumentar que el 35% de los votos de Enrique Riquelme debería hacer reflexionar a cualquier presidente, después de que fuera un nombre prácticamente desconocido hace 15 días. Esa es una lectura política aparte, y no cambia lo esencial: Pérez ganó, y está usando ese mandato para apretar todavía más el caso Negreira.

El acuerdo de Diarra se mueve en el mismo paisaje jurídico, aunque sea un caso distinto. La FIFA dijo que ha cerrado todos los procedimientos legales con Lassana Diarra, que reclamaba 65 millones de euros en daños y perjuicios después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminara en octubre que las normas de la FIFA vulneraban la legislación laboral de la UE y la libertad de movimiento. La FIFA dejó además claro que el acuerdo no suponía admisión de responsabilidad ni pago de indemnización.

Eso importa porque demuestra hasta qué punto las batallas de los órganos rectores del fútbol terminan a menudo en el terreno legal y regulatorio, no solo sobre el césped. En el caso del Madrid, sin embargo, la historia inmediata es más simple. Pérez ha vuelto, el dosier llega, y el Barcelona vuelve a ser el objetivo de una campaña que ahora apunta a la UEFA tanto como al fútbol español.

Si la UEFA actúa, las consecuencias podrían ir mucho más allá de una multa o un aviso. Si no lo hace, el Madrid habrá lanzado igualmente su mensaje, y el debate sobre el caso Negreira seguirá moviéndose entre España y Europa.

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