Roly Gregoire ha explicado por primera vez por qué guardó silencio durante 46 años sobre lo que vino después de su debut con el Sunderland en 1978. En una entrevista con la BBC, el primer jugador negro del Sunderland describe un día de despegue que terminó convirtiéndose en algo mucho más oscuro —abuso racista, miedo por su familia y un dolor que, según dice, nunca llegó a desaparecer del todo.
Por qué Gregoire guardó silencio durante 46 años
La parte más potente del testimonio de Gregoire no es solo lo que ocurrió, sino el tiempo que pasó sin poder contarlo públicamente.
"Esperé 46 años para romper mi silencio, porque no pensaba que nadie me fuera a escuchar. Creí que me llevaría estas historias a la tumba", contó Gregoire a bbc.co.uk.
Ahí está el verdadero peso del relato. Esto no es una pieza de memoria de club reconvertida en algo más grande. Gregoire está describiendo cómo el racismo de su etapa en el Sunderland le acompañó durante décadas, y por qué prefirió tragárselo.
También dejó claro que el daño no fue pasajero. "A veces desearía no haber jugado al fútbol, para decirte la verdad, porque parte del dolor todavía lo siento."
Eso es duro de leer y más duro todavía de minimizar. A menudo se habla de aquellos jugadores en términos amplios y asépticos, como si el abuso fuese solo parte del decorado. Las vivencias de Gregoire rompen ese relato. Está hablando de una herida emocional que sobrevivió a su carrera.
Qué ocurrió el día de su debut
Gregoire había fichado procedente del Halifax Town, de Cuarta División, en la Noche de las Hogueras de 1977 por 5.000 libras. Dos meses más tarde, el 2 de enero de 1978, debutó con el Sunderland en un triunfo por 2-0 sobre el Hull City y dio la asistencia del gol de Gary Rowell.
Debía ser el tipo de jornada que un joven futbolista recuerda por las razones correctas. Sin embargo, Gregoire asegura que el abuso comenzó justo alrededor de ese momento.
Contó a bbc.co.uk que, después del partido, mientras tomaba algo con unos aficionados, uno de ellos le preguntó si sus hermanos habían estado en el encuentro. Más tarde, cuando llamó a casa, supo lo que había pasado. Gregoire dijo que uno de sus hermanos le contó que les habían lanzado medio ladrillo, que les habían gritado insultos racistas y que habían sido perseguidos por "una turba" por el parque cercano al estadio.
Ese detalle importa porque explica por qué el recuerdo del debut es inseparable del trauma que vino después. La parte futbolística y el abuso no fueron capítulos distintos. Fueron el mismo día.
El patrón que Gregoire describe en el Sunderland y más allá
La entrevista con la BBC también deja claro que no se trató de un solo episodio horrible revisitado en solitario. Gregoire describe un patrón mucho más amplio de racismo y exclusión.
En 1978, una quinta parte de los 92 clubes de la Football League inglesa todavía no había fichado a un jugador negro. En el propio Sunderland, apenas el 1% de la población de una ciudad de casi 300.000 habitantes en 1981 era de origen afrocaribeño. El sentimiento de aislamiento de Gregoire encaja de lleno con ese contexto. "Solo conocía a otro negro en Sunderland, estaba en el politécnico."
Algunos de los momentos que recuerda llegaron incluso desde dentro de espacios del fútbol, no desde fuera. En una gira de pretemporada por Kenia, dijo que un jugador se secó las manos en su camiseta después de que unos niños se acercaran a él. "Me pareció asqueroso", dijo Gregoire. "Era como si pensara que esos niños tenían una enfermedad y quisiera limpiársela en mí. ¿Por qué yo? ¿Porque soy negro, es por eso?"
También recordó cómo una anfitriona blanca le apartó en una recepción en Kenia mientras al resto de futbolistas les saludaban. Estos detalles importan porque dejan claro que su historia no puede reducirse solo al abuso en la grada. Gregoire está describiendo una cultura que le dejó expuesto en más de un escenario.
Dijo que quería que los aficionados entendieran ese coste emocional. "Hablando contigo, noto que a veces se me humedecen los ojos, pero intento contenerme porque quiero transmitir esto para que los seguidores entiendan de dónde vengo."
Y eso es precisamente lo que hace este testimonio. Da voz en primera persona a experiencias que demasiadas veces se aplastan con el paso del tiempo o se apartan al fondo mientras el fútbol sigue adelante.
El debut de Gregoire con el Sunderland forma parte de la historia del club. También lo hace el racismo que, según él, vino después. Cuarenta y seis años más tarde, por fin queda negro sobre blanco en sus propias palabras.
Preguntas frecuentes
¿Por qué tardó tanto Roly Gregoire en hablar del racismo en el Sunderland?
Gregoire explicó a la BBC que esperó 46 años porque no creía que nadie le fuera a escuchar. Su relato describe abusos racistas desde el día de su debut en 1978 y asegura que el dolor le acompañó mucho después de dejar el fútbol.
¿Qué pasó después del debut de Roly Gregoire ante el Hull City?
Gregoire contó que su debut del 2 de enero de 1978 debía ser un día histórico. Participó en el gol de Gary Rowell en la victoria por 2-0 ante el Hull City, pero después supo que habían atacado a sus hermanos, con un medio ladrillo lanzado contra ellos y un grupo persiguiéndolos por un parque cercano al estadio.
¿El racismo que sufrió Roly Gregoire en el Sunderland fue solo un caso?
No. El testimonio de Gregoire en la BBC habla de un patrón, no de un hecho aislado. Además del abuso ligado a su debut, recordó episodios discriminatorios en una gira por Kenia y otras experiencias que le hicieron sentirse aislado.
¿Por qué sigue siendo importante hoy la historia de Roly Gregoire en el Sunderland?
Porque es un relato en primera persona de cómo el racismo marcó la carrera de un jugador y su vida más allá del césped. Gregoire asegura que aún siente el dolor e incluso llegó a desear no haber jugado al fútbol, lo que da a la historia un peso que va mucho más allá de una anécdota del pasado.
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →





