El trato de Thomas Tuchel a Djed Spence se ha convertido en tema de debate en el Mundial después de que se escuchara al seleccionador de Inglaterra gritándole desde la banda. John Terry ve a un técnico yéndose demasiado lejos. Fabian Hurzeler piensa otra cosa y ha salido al paso de la idea de que Spence esté siendo maltratado.

La queja de Terry y la defensa de Hurzeler

La crítica de Terry es bastante clara. Dijo que Tuchel parecía haber lanzado un “dardo” de los buenos a Spence una vez más, y que estaba “un poco preocupado” por lo que había visto en la ciudad deportiva y en los partidos. Ahí está el filo del debate, porque el tono público ha sido inusualmente duro.

Hurzeler rechazó por completo la lectura de acoso. “No. Para mí, parece justo lo contrario”, afirmó, antes de añadir que Tuchel tiene “un perfil muy claro respecto a sus laterales. Exigencias claras, expectativas claras y un perfil muy definido de lo que debe hacer un lateral en su sistema”. También explicó que Tuchel quiere laterales capaces de ser generadores de juego, con rupturas en profundidad y desdoblamientos.

Eso da un marco futbolístico a los gritos. Las instrucciones de Tuchel desde la banda no han parecido improvisadas, sino concretas. Una de ellas fue tan tajante que dio la vuelta: “¡Djed, Djed, Djed, despierta! ¡Despierta!”.

Spence sigue teniendo la confianza de Tuchel

La otra cara de la historia es el tiempo de juego. Spence ha participado en los 4 partidos del Mundial de Inglaterra y ha sido titular en 2 de ellos. Ha actuado tanto de lateral izquierdo como de lateral derecho, lo que sugiere que Tuchel sigue dispuesto a ponerle sobre el césped incluso mientras le exige más.

Reece James ha faltado en los dos últimos partidos de Inglaterra por un problema en los isquiotibiales, así que el panorama de los laterales también ha estado condicionado por la disponibilidad. Los 180 minutos de Spence en el torneo y su media de 6,66 de valoración dibujan a un futbolista que sigue dentro de la foto y no fuera de ella.

Los gritos, por tanto, parecen menos una señal de que Tuchel ya se haya dado la vuelta contra él y más la de un técnico tratando de sacar una versión más clara de un jugador en el que todavía confía. Terry tiene razón al señalar que la crítica pública se ha visto con una exposición poco habitual. Hurzeler no anda desencaminado cuando apunta a que los datos de uso dicen otra cosa. Spence sigue sobre el terreno de juego, y los últimos partidos de Inglaterra en el Mundial dirán si Tuchel sigue apostando por él o si mira hacia otro lado.

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