Walter Smith murió hace cinco años, a los 73, pero Derek McInnes asegura que la influencia de la leyenda de Rangers sigue muy presente en su manera de entender la dirección técnica en Rangers. McInnes llegó a Ibrox en noviembre de 1995, después de que Smith ya hubiese visto todos los partidos del Morton aquella temporada y decidiera que estaba listo para dar el salto.
La influencia de Smith en McInnes
McInnes explicó que ambos nunca fueron especialmente cercanos cuando él era jugador, pero Smith siguió mostrando un interés real por su carrera. “Su empeño por ayudarme e implicarse en mi carrera era algo que se agradecía mucho”, contó McInnes a dailyrecord.co.uk.
Lo que más recuerda es cómo Smith trataba a las personas. “Se manejaba de forma brillante con la gente y con los jugadores. Como un padre, de verdad: te regañaba y te apretaba cuando hacía falta, te echaba el brazo por encima del hombro y sabía cuándo animarte y respaldarte”, señaló McInnes.
También afirmó que Smith valoraba más ganar que los números, aunque sabía adaptarse cuando el contexto cambiaba. Eso encaja de lleno con el viejo estándar de Rangers y con la posición actual del club en la liga. Rangers marcha segundo en la Premiership de 2026, con 23 puntos en 10 partidos, y ha sumado 13 puntos en sus últimos cinco encuentros de liga, con una racha de WDWWW. Además, solo ha encajado 7 goles esta temporada.
La lección de la final de copa de 1996
La otra mitad de esta historia nace de un momento mucho más doloroso. El lunes 25 de noviembre de 1996, McInnes acudió al despacho del entrenador tras quedarse fuera de la convocatoria de la final de la Copa de la Liga, en la que Rangers derrotó al Hearts por 4-3 en Celtic Park, con solo tres suplentes permitidos en aquel momento.
“No fueron muchas las veces que me sentí realmente decepcionado, pero aquella fue una de ellas”, contó McInnes a dailymail.com. Smith le entregó su medalla y la prima completa antes de explicarle la decisión.
“Me dijo que era una decisión difícil y que algún día, si yo estaba sentado al otro lado de la mesa, lo entendería”, explicó McInnes. “Cuando me lo razonó, tuvo sentido, aunque siguió siendo un golpe durísimo porque estaba desesperado por jugar una final de copa con Rangers”.
Esa sinceridad es, probablemente, la razón por la que el recuerdo ha permanecido intacto. McInnes se llevó esa enseñanza a la dirección técnica, donde una decisión dura pesa menos que la forma de explicarla. Cinco años después de la muerte de Smith, el listón que dejó sigue siendo la referencia en Ibrox.
Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 2 medios. Cómo trabajamos →



