"Se sintieron ofendidos porque no tenían forma de justificar su actitud", dijo Joan Laporta en la Asamblea General del Barcelona, reabriendo la saga de Julián Álvarez después de que la oferta de 100 millones de euros del Barcelona al Atlético de Madrid no prosperara. El dirigente también aseguró que el Atlético presentó quejas ante la FIFA y la RFEF por la conducta azulgrana, devolviendo a la actualidad una historia de fichaje que parecía cerrada.

La versión de Laporta sobre el derrumbe

Laporta explicó que llamó a Miguel Ángel Gil y que le dijeron que el Atlético no vendía porque no tenía alternativa. Añadió: "Le dije que, si la tenían, nos la hicieran saber. Reaccionaron fuera de lugar".

Hubo otra frase todavía más contundente. "Estábamos oyendo que lo venderían a todos los clubes menos al Barça", señaló Laporta, antes de añadir que más tarde lo reconocieron abiertamente. No es que el movimiento estuviera cerca, porque no lo estaba. Lo importante es que la oferta del Barcelona y la reacción del Atlético ya forman parte de un pulso público mucho más grande.

La polémica, además, deja espacio para el debate puramente futbolístico. Jay Bothroyd, en declaraciones al Standard, aseguró que Álvarez encaja exactamente en lo que necesita el Arsenal y lo describió como un futbolista capaz de actuar entre líneas, abierto y atacando el espacio a la espalda. También afirmó: "Ya hemos visto que quiere irse".

Ese apetito no ha quedado confirmado de forma oficial, y el ruido del mercado sigue por delante de cualquier prueba sólida. Lo que sí está claro es que Laporta ha convertido una operación fallida en un nuevo conflicto con el Atlético, y ahora la gran incógnita es si alguno de los dos clubes mueve ficha antes de que el mercado vuelva a girar.

Recopilado por la Redacción ClutchBrief con asistencia de IA, contrastado con 4 medios. Cómo trabajamos →