Aston Villa llega a la Supercopa con la misma sensación conocida de vaivén alrededor de la plantilla, pero el caso en su contra no es tan limpio como podría parecer sobre el papel. La UEFA le ha impuesto una multa de 22,5 millones de euros por incumplir las normas de control de costes de la plantilla, con dos tercios de la sanción en suspenso. Morgan Rogers también ha sido traspasado al Chelsea por una cifra récord de 117 millones de libras para un futbolista británico. Incluso con ese terremoto, Aston Villa ha marcado 13 goles en sus últimos cinco partidos.

El equipo de Emery no ha perdido pegada

La dinámica también es buena. Aston Villa ha ganado cuatro de sus últimos cinco partidos, y el ataque ha seguido respondiendo mientras la plantilla se ha ido reconfigurando a su alrededor. Youri Tielemans, John McGinn y el resto del centro del campo han tenido que sostener esa continuidad, porque no estamos ante un conjunto asentado. Es un bloque que cambia sin parar y, aun así, sigue creando.

La mejor razón para que Unai Emery se agarre al optimismo está en lo que pasó la última vez que estos dos equipos se vieron en Villa Park. Aston Villa ganó 3-2 al Paris Saint Germain en la Champions League, pese a quedar eliminado en el global. Ese resultado no cambió la eliminatoria, pero sí dejó claro que al PSG se le puede meter en el tipo de partido que le conviene al Villa.

El Villa también tiene un bagaje europeo que conviene tomar muy en serio. Firmó una trayectoria de 7 victorias, 0 empates y 1 derrota en la Europa League, y Emery cuenta con ese colmillo continental que importa en un duelo a partido único como este. La multa, la venta y el vaivén de la plantilla siguen dejando dudas sobre el rumbo del club, pero el argumento futbolístico es más nítido: el Villa lleva producción reciente suficiente como para volver a incomodar al PSG.

La forma reciente del PSG deja una puerta abierta

Paris Saint Germain sigue siendo el conjunto más laureado y además es el vigente campeón, pero su forma reciente en liga no ha sido precisamente impecable. En sus últimos cinco partidos ha encajado derrotas ante el Paris FC y empates frente al Bayern München y el Lorient. Ha marcado seis goles y ha recibido cinco en esa serie, un contexto que deja margen para que el Villa mantenga el encuentro incómodo.

Ese es el hueco que Emery va a perseguir sin descanso. El Villa no necesita dominar la posesión ni superar al PSG durante largos tramos; le basta con sostener sus mecanismos ofensivos y no dejarse tragarse por la magnitud del escenario. Los números recientes, el último precedente y el recorrido europeo apuntan todos en la misma dirección, y por eso esto pinta más a batalla real que a simple comparecencia ceremonial. La única certeza es que el Villa ya ha demostrado que puede obligar al PSG a sudar cada metro en Villa Park y tratará de repetirlo el miércoles.

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