Harrison Biggins ha marcado un antes y un después con un gol que pocos pueden siquiera soñar. Su disparo para el Newport County se midió exactamente a 77,7 yardas y llegó en la derrota por 2-1 en el campo del Salford City. Esa distancia lo sitúa por encima de los zarpazos lejanos que primero se le vienen a la cabeza a cualquier aficionado, incluido el gol de 61 yardas de Wayne Rooney con el Everton y el de 59 de David Beckham con el Manchester United.

La comparación desde larga distancia

El tanto de Biggins entra en esa pequeña y algo absurda categoría de goles en la que la primera pregunta no suele ser si vale, sino desde dónde demonios se ha sacado. La comparación de la BBC es clarísima: el disparo de Rooney con el Everton fue de 61 yardas; el de Beckham con el United, de 59. El remate de Biggins alcanzó las 77,7 yardas, una diferencia enorme incluso para los estándares de los goles desde muy lejos.

Por delante de esos momentos ya míticos de la Premier hay dos referencias todavía más antiguas. Tom King firmó con el Newport un gol en Cheltenham en 2021 que fue medido en 105 yardas y que figura como el récord Guinness para un tanto en partido oficial. Moritz Stoppelkamp logró en 2014 una volea para el SC Paderborn desde 83 metros, o 91 yardas, y estableció el récord de distancia en la Bundesliga.

Biggins no supera ninguna de esas marcas, pero eso no convierte su zarpazo en algo menor. El Newport llegaba tocado, con cinco derrotas seguidas, mientras que el Salford había ganado tres de sus últimos cinco encuentros, así que el gol terminó llegando en causa perdida ante un rival más en forma.

Mullins esperaba que lo intentara

Hayden Mullins no se mostró sorprendido por la acción. En declaraciones a la BBC, el técnico del Newport dijo: "El portero estaba bastante adelantado fuera del área y, si hay un jugador que iba a probar desde ahí, ese es él", y añadió: "No esperaba que marcara, pero es un gol fantástico".

Y eso encaja con la manera en la que en Newport hablan del instinto de Biggins para el disparo. El guardameta estaba adelantado, la ventana se abrió y él no se lo pensó. El remate quizá pilló desprevenido a Mullins, pero la decisión de probar desde ahí estaba cantada.

Lo único que queda es el sitio que este gol se ha ganado en los libros de récords del club y más allá. El Newport ya tenía en su historial el zarpazo de 105 yardas de Tom King, y Biggins ha añadido ahora otra clase de gol lejano a la colección. La próxima vez que el Newport vea espacio a la espalda de un portero fuera de posición, Biggins no se va a echar atrás si tiene ocasión de intentarlo.

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