Coleraine FC ha cerrado el fichaje de C. McMenamin desde ST Mirren en un acuerdo de larga duración, y el movimiento tiene tanto de encaje como de sentimiento. El extremo de 30 años aterriza con una producción ofensiva contrastada, 14 internacionalidades con Irlanda del Norte y una vía clara de regreso a un conjunto que quiere convertir una gran temporada en algo todavía mayor.

Ruaidhri Higgins no escondió la dimensión de la operación. “Es un fichaje realmente, realmente emocionante para el club”, señaló, al tiempo que subrayó que McMenamin encajará en un sistema pensado para llevarle a “buenas zonas del campo”, donde pueda sacar a relucir su “verdadero talento”. Higgins añadió que McMenamin es “un auténtico profesional” y que “tiene unas ganas enormes de triunfar”.

El regreso de McMenamin a casa

El traspaso llama la atención porque McMenamin amplió su contrato en enero para seguir en ST Mirren hasta el verano de 2027. Su situación cambió después de que Stephen Robinson se marchara a Aberdeen en marzo, y más tarde cayó en desgracia. Había llegado a Paisley desde Glentoran en 2023.

Hay un motivo futbolístico de peso para que Coleraine apueste por él. McMenamin firmó 33 goles en 66 partidos con Glentoran, un registro que apunta a que puede aportar pegada de verdad si se adapta rápido. Su hoja de servicios internacional es modesta, sí, pero sigue siendo experiencia, y marcó una vez para Irlanda del Norte contra San Marino en un clasificatorio para la Eurocopa 2024.

Por qué Coleraine lo quería ya

Se trata también de un movimiento de construcción de plantilla para un club que ya ha dejado clara su ambición. Coleraine conquistó la Copa de Irlanda y acabó segundo en la Premiership la pasada temporada con Higgins, y este verano ya ha sumado a Ben Doherty. La delantera, además, ya andaba bastante viva, con Matthew Shevlin y Joel Cooper firmando juntos 41 goles ligueros la temporada pasada.

McMenamin añade otra opción directa a ese ataque. Higgins quiere tenerle en un sistema que le lleve a buenas zonas, y los números recientes de su etapa en Glentoran dejan claro que no son palabras vacías. Coleraine no está fichando aquí a un proyecto, está incorporando a un extremo con registro y con ganas de reivindicarse.

La gran pregunta ahora es con qué rapidez encaja en el nuevo ataque, mientras Coleraine intenta dar continuidad a la pasada campaña y perseguir su primera Gibson Cup desde 1974.

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