Danny Rohl ya no solo siente el fuego del marcador encima. Rangers encadenó cuatro derrotas consecutivas en la Premiership, algo que no le ocurría desde 1983, y una pancarta fuera de Ibrox lo decía todo: "el tercer puesto nunca es aceptable, Danny Rohl vete a f***". Ese es el nivel de frustración con el que se topó tras otra noche para olvidar.

Por qué el ambiente en torno al Rangers ha cambiado de golpe

El propio Rohl no se escondió tras el partido. "Hoy me ha demostrado que necesitamos un corte fuerte, cambios fuertes para seguir adelante. No podemos aceptar lo que vimos en los últimos cuatro partidos y es nuestro trabajo, sobre todo conmigo al frente, asumir la responsabilidad de todo esto", confesó a dailyrecord.co.uk.

Y la reacción es la correcta en un técnico que conoce la magnitud del problema. Rangers ha perdido cuatro partidos de liga seguidos, ha encajado 14 goles en sus últimos 10 encuentros y solo ha marcado 5 en ese mismo tramo. Son números que no apuntan precisamente a un conjunto a una simple retocada de estabilizarse.

El reto de Rohl no es solo enderezar resultados. Es recuperar los estándares a tiempo para que la temporada no quede definida por esa ira pública que se vio fuera de Ibrox.

La despedida de Tavernier acabó siendo la otra gran historia

James Tavernier no entró de inicio en la convocatoria para el choque ante Hibernian, pero apareció sobre el césped antes del saque inicial para un homenaje de John Greig. Lo que debía ser una despedida sencilla terminó convertido en una disputa por su ausencia en el once.

Tavernier aseguró: "Las últimas 24 horas han sido las más difíciles y emocionales de mi carrera, tanto para mí como para mi familia". Y añadió: "Tras escribir al entrenador el martes para preguntarle si iba a ser titular, y explicar que mis hijos me preguntaban si seguirían saliendo como mascotas, se me informó de que iba a empezar el partido como suplente. En ese momento, mis emociones, como es lógico, se desbordaron".

La versión de Rohl es distinta. Afirmó que Tavernier iba a figurar entre los suplentes por una molestia física, mientras que Tavernier sostuvo que había aceptado retrasar su inyección para poder disputar un último encuentro en Ibrox. Chris Sutton echó más leña al fuego y aseguró que la actitud de Tavernier no era la que debe mostrar un capitán. Y esa discrepancia importa, porque impide meter este asunto en el cajón de las despedidas sentimentales que salieron mal. Ahora forma parte del derrumbe general que rodea al club.

Hibernian se impuso por 2-1, con Martin Boyle adelantando a los visitantes, Thelo Aasgaard empatando de falta antes del descanso y Dane Scarlett firmando el tanto decisivo al final. Pero la gran historia alrededor del Rangers no fue solo el resultado. Fue el ambiente, la bronca por Tavernier y un entrenador admitiendo a plena luz que hacen falta cambios.

Rohl ya no dispone de demasiado margen. Rangers paga las consecuencias de una racha de cuatro derrotas ligueras seguidas, y el siguiente paso debe enseñar algo más sólido que palabras sobre resetear estándares.

Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 5 medios. Cómo trabajamos →