Derek McInnes vuelve a Rangers después de aquel tren que se le escapó en 2017. El propio técnico admite que entonces se veía preparado para el cargo, pero las circunstancias cambiaron y ahora regresa con una cara familiar en Ross McCrorie dentro de una reconstrucción que huele más a estándares que a sentimentalismo. En Ibrox, ese suele ser el único punto sensato de partida.
El trabajo que volvió a llamar a su puerta
McInnes no se anduvo con rodeos cuando habló de la primera vez que Rangers llamó a su puerta. “Siento que estaba listo para ello entonces, pero era simplemente un conjunto distinto de circunstancias”, explicó a dailyrecord.co.uk.
Eso nos lleva a 2017, cuando se apartó del puesto de Rangers después de que las conversaciones y las negociaciones cambiaran su sensación sobre el movimiento. Nueve años más tarde, la oportunidad ha regresado y el tono es distinto. Menos arrepentimiento, más aceptación de lo que exige el cargo.
Y lo ha dejado claro desde el minuto uno. “Sé que, si no ganamos títulos, habrá alguien más sentado aquí antes de mucho tiempo”, afirmó McInnes. Para un club que ha ido consumiendo entrenadores desde que Steven Gerrard ganó la liga en 2021, es el mensaje adecuado. McInnes es el 22.º hombre en dirigir a Rangers, así que nadie necesita que le den lecciones de paciencia.
Su otra frase fue igual de reveladora: “Simplemente un equipo que juega para ganar, que cree que puede ganar, que va hasta el final para ganar, que nunca se rinde”. No es teoría grandilocuente. Suena a un entrenador que sabe que lo básico debe volver a colocarse en su sitio antes de que nada empiece a parecer convincente.
Los resultados recientes explican ese ambiente. Rangers acabó tercero con 72 puntos en 38 partidos de Premiership. Solo ganó 1 de sus últimos 5 encuentros ligueros y perdió 4, pese a marcar 76 goles a lo largo de la campaña. Encajar 43 en 38 partidos señala con mucha más claridad el problema que hereda McInnes.
El regreso de McCrorie y lo que dice de verdad
El regreso de McCrorie encaja con esa misma idea. Aquí no estamos ante un fichaje de nostalgia para la galería. Rangers le ha dado un contrato de tres años, con la opción de prolongarlo 12 meses más, y McInnes recupera a un jugador en el que ya confía.
McCrorie debutó con Rangers en septiembre de 2017 y disputó más de 50 partidos antes de marcharse a Aberdeen. Después recaló en Bristol City en el verano de 2023 por una cifra estimada de 2 millones de libras y sumó 89 apariciones con el club. Es un tramo fuera de Glasgow suficiente como para volver siendo mucho más que un canterano que intenta reconectar con su casa.
“Es un sueño hecho realidad volver por la carretera al equipo al que apoyo. Siento que ahora estoy preparado y quiero volver aquí para ganar títulos”, declaró McCrorie a BBC Sport. La clave no está en la parte del apoyo, aunque eso llame la atención. Está en el “ahora estoy preparado”. Y eso encaja con lo que McInnes parece buscar en esta plantilla.
El técnico lo explicó a su manera. “Ha crecido y ha mejorado como jugador, tiene ese plus de experiencia, ahora es internacional absoluto y conoce el club de arriba abajo”, señaló McInnes.
McCrorie puede actuar en toda la defensa y también se ha utilizado en el centro del campo, lo que le da a Rangers una opción práctica muy útil durante una reconstrucción. Y no solo eso: parece un primer ejemplo del perfil que quiere McInnes, futbolistas que entienden la presión, han sido probados fuera y llegan con la exigencia real de ganar.
Los estándares primero, el sentimiento después
Es fácil para cualquier nuevo entrenador de Rangers hablar de cultura, pero McInnes entra en un vestuario que necesita endurecerse con urgencia. 1 victoria en los últimos 5 partidos de liga no es un dato que se pueda esconder detrás de los eslóganes, y acabar tercero no es, ni de lejos, aceptable en este club.
Por eso la vuelta de McCrorie tiene sentido más allá de la familiaridad. Ya conoce la exigencia de Rangers, pero no regresa siendo el mismo jugador que se marchó. McInnes gana a un futbolista con más experiencia, mientras el propio jugador vuelve a una casa donde la expectativa está escrita desde el primer día.
Sigue habiendo presión sobre el mercado que hay alrededor de él, porque un defensa no arregla por sí solo a un conjunto que ha encajado 43 goles en liga. Aun así, la forma inicial de esta nueva era es bastante evidente. McInnes ve esto como un asunto pendiente, no como un regreso sentimental al hogar, y Rangers respalda esa idea incorporando futbolistas que, a su juicio, pueden soportar el peso del lugar.
La siguiente parte es la que siempre cuenta en Ibrox: convertir esas palabras en un equipo que gane lo suficiente como para que la advertencia del técnico sobre los títulos deje de ser un aviso y pase a ser una realidad.
Preguntas frecuentes
¿Por qué dijo Derek McInnes que casi se le escapa el puesto en Rangers?
McInnes aseguró que se sentía preparado para el banquillo de Rangers en 2017, pero explicó que eran circunstancias distintas. También dejó pasar el movimiento aquel año cuando las conversaciones y negociaciones cambiaron su percepción del salto.
¿Por qué ha recuperado Rangers a Ross McCrorie desde Bristol City?
Rangers ha recuperado a McCrorie como parte de una reconstrucción basada en fiabilidad y experiencia, no en sentimentalismos. McInnes destacó su progresión, su bagaje internacional y su conocimiento del club, mientras que McCrorie afirmó que ahora se siente listo para volver y ganar títulos.
¿Qué contrato ha firmado Ross McCrorie con Rangers?
McCrorie ha firmado un contrato de tres años con Rangers, con la opción de ampliar 12 meses más. Vuelve tras marcharse a Aberdeen y sumar 89 partidos con Bristol City.
¿Qué necesita corregir primero Derek McInnes en Rangers?
El problema más evidente es la regularidad y el control. Rangers terminó tercero con 72 puntos, perdió 4 de sus últimos 5 partidos de liga y encajó 43 goles en 38 encuentros, una radiografía que explica por qué McInnes habla de estándares y hábitos de victoria.
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