Rodri pasó la final de España vs Argentina haciendo lo que hacen los mejores centrocampistas de contención cuando están en plenitud: marcar el ritmo del partido y decidir quién juega y quién no. España se impuso a Argentina 1-0, pero la clave estuvo en lo abrumador que resultó durante largos tramos. España tuvo un 65% de posesión, 1,94 xG y 20 remates, con 11 entre los tres palos, mientras el conjunto de Lionel Scaloni no firmó ni un solo disparo en los primeros 90 minutos.
El dominio de Rodri en el centro del campo
La final quedó marcada por el control de España en las zonas centrales, y Rodri fue la expresión más clara de ese mando. Completó 106 pases en 99 minutos y cerró el partido con un 8,2 de valoración, la cifra más destacada entre los centrocampistas españoles. Esos números cuadran con lo visto sobre el césped. Cada vez que Argentina intentaba embarrar el choque, España lo devolvía a su propio ritmo.
España completó 852 pases en total. Argentina se quedó en 464. Esa diferencia pesa menos como dato de posesión que como retrato de territorio y autoridad. España decidía dónde se jugaba la final y Argentina pasaba demasiado tiempo persiguiendo el balón.
Ahí es donde Lionel Messi quedó convertido en una figura secundaria. Argentina no disparó en los primeros 90 minutos, la primera selección de la historia del Mundial que se quedaba sin remate en una final en el tiempo reglamentario. Cuando un conjunto no progresa con limpieza y no logra sostener ataques, incluso Messi se vuelve mucho más fácil de aislar.
Alan Shearer lo resumió sin rodeos en BBC Sport: "No hay ninguna duda de que ganó el equipo correcto. De principio a fin, España controló la posesión. Fueron los que buscaron jugar al fútbol, crear ocasiones y atacar a la espalda. Esto es un triunfo para el fútbol por la manera en que han jugado. España lo merece".
Ese veredicto cuesta discutirlo. El 1,94 xG y los 20 remates de España demuestran que no fue una posesión estéril. Tuvieron el balón y lo transformaron en presión.
España dejó a Argentina corriendo detrás
Rodri fue el eje, pero no estuvo solo. Unai Simón acabó con la portería a cero detrás de un equipo que concedió prácticamente nada en el tiempo reglamentario. En defensa, Pau Cubarsí completó 126 pases, uno de los dos únicos jugadores de España que superaron el centenar aquella noche. Es una cifra enorme para un central en una final y otra señal de lo cómodo que se sintió España superando la presión argentina.
Más arriba, Ferran Torres y el resto del ataque español mantuvieron a Argentina encerrada lo suficiente como para que el control del centro del campo se convirtiera en control territorial. El partido no fue solo tocar por tocar. España fue el equipo que generó las mejores ocasiones y mantuvo el balón en zonas que obligaban a Argentina a defender durante larguísimos tramos.
Hay además una lectura más amplia sobre esta España. La actuación tuvo más de madura que de reactiva, y por eso la racha invicta se sitúa ya en 38 partidos en todas las competiciones, según BBC Sport. Este tipo de serie exige mucho cuidado a la hora de compararla entre épocas, pero sigue dejando claro hasta qué punto se ha estabilizado este equipo.
Lamine Yamal añadió otra marca para la nueva generación de España. Tenía 19 años y seis días, convirtiéndose en el tercer jugador más joven en disputar una final del Mundial y en el tercer ganador más joven. España ganó el partido más grande del fútbol con jóvenes jugando como internacionales ya hechos y derechos.
El desplome de Argentina cuando el fútbol ya había hablado
La historia futbolística estaba clara antes de que la final se calentara. La frustración de Argentina terminó desbordándose en el tramo final. Leandro Paredes vio primero la amarilla por protestar y más tarde fue expulsado en el minuto 120 por conducta violenta. Enzo Fernández también fue amonestado primero por protestar y luego vio una segunda amarilla por una entrada tardía que mandó a Pau Cubarsí Paredes por los aires.
Tras el pitido final, Paredes se vio envuelto en varios rifirrafes con Rodri, Gavi y Borja Iglesias, mientras Nahuel Molina fue visto lanzando un puñetazo a un jugador de España. La reacción de Wayne Rooney en BBC Sport fue rotunda: "Da vergüenza ver ese tipo de cosas después de que el partido ya se ha jugado. Alguien ha sido coronado campeón del mundo. No es suficiente. Paredes es mejor que eso. Y no se queda ahí. Sigue y sigue".
El lío del final no cambió la sustancia de la final. España fue mejor antes de que se desataran los nervios. Scaloni lo admitió en BBC Sport: "Merecieron la victoria, esa es la realidad".
Y esa es la conclusión correcta. España ganó 1-0, pero el marcador se quedó corto respecto a lo visto. Los 106 pases de Rodri, los 852 de España como equipo y los cero remates de Argentina en 90 minutos explican por qué esta final quedó sentenciada mucho antes del pitido final.
Preguntas frecuentes
¿Por qué dominó España la final del Mundial ante Argentina?
España mandó con el balón y con el partido. Firmó un 65% de posesión, completó 852 pases y generó 1,94 xG con 20 remates, 11 de ellos a puerta. Rodri marcó el ritmo con 106 pases completados, mientras Argentina se quedó en 464 y no tiró a puerta en los primeros 90 minutos.
¿Cómo jugó Rodri en la final España vs Argentina?
Rodri fue el gran sostén de la victoria de España. Completó 106 pases en 99 minutos y firmó una valoración de 8,2, la mejor entre los centrocampistas españoles. Más allá de las cifras, sostuvo el ritmo del equipo y ayudó a dejar a Argentina clavada atrás durante largos tramos de la final.
¿Tiró Lionel Messi a puerta en la final del Mundial ante España?
Argentina no hizo ningún disparo en los primeros 90 minutos, así que Messi quedó muy aislado durante la parte principal del encuentro. El dominio de España en posesión y territorio obligó a Argentina a perseguir el balón en lugar de construir ataques a través de él.
¿Qué pasó con la disciplina de Argentina al final de la final del Mundial?
El tramo final se calentó muchísimo. Leandro Paredes vio primero la amarilla por protestar y luego fue expulsado en el minuto 120 por conducta violenta. Enzo Fernández también fue amonestado dos veces, y después del pitido final Paredes se enzarzó con Rodri, Gavi y Borja Iglesias, mientras Nahuel Molina fue visto lanzando un puñetazo a un jugador de España.
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