El cruce de cuartos de final de Inglaterra con Noruega es menos una cuestión de marcador que del trabajo que tiene por delante Thomas Tuchel. Erling Haaland ha marcado 7 goles en este torneo, y Noruega no le pide que lo haga todo él solo. Alternan de un 4-3-3 con balón a un 4-5-1 cuando defienden, así que el primer desafío es tanto de estructura como de marcaje.

La amenaza de Haaland en el área

La visión del ojeador sobre Haaland es clara y sin rodeos. El ojeador secreto de Mirror Football dijo que “se verá con ganas de ganar el duelo físico a Ezri Konsa”, y añadió: “Si te pegas demasiado, te gira o se te va por el costado. Si le das metros, se da la vuelta y ataca el espacio”. Ese es el problema que Inglaterra tiene que resolver. Lleva 7 goles en 4 partidos, y su media de 8,35 de valoración demuestra que esto no ha sido un simple arreón goleador.

Inglaterra también se topa con un rival que llega lanzado. Noruega es 19.ª en la clasificación FIFA, frente al 4.º puesto de Inglaterra, y ha ganado 4 de sus últimos 5 partidos de la Copa del Mundo. Ya eliminó a Brasil, suficiente para que nadie se atreva a tratar esto como unos cuartos de final de trámite.

La respuesta a balón parado

La otra vía es la potencia aérea, y el mismo ojeador señaló a Dan Burn como posible solución en los saques de esquina, al afirmar: “El bueno de Dan podría emparejarse con Haaland en el córner, porque es un tanque”. Burn no es el remedio más fino, pero probablemente sí el más directo si Inglaterra quiere un cuerpo capaz de medirse con Haaland por alto en lugar de perseguirle por todo el área.

Eso sí, sigue ahí el problema más amplio del repliegue defensivo de Noruega. Su bloque 4-5-1 está diseñado para proteger el carril central, forzar muchas decisiones por fuera y lanzarse de nuevo al partido en cuanto recupera la pelota. Martin Ødegaard, Sander Berge y el resto les dan suficiente control como para impedir que el choque se convierta en una carrera desatada de área a área.

Stale Solbakken ya ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de mover a los hombres de banda al descanso, con Noruega dando entrada a Oscar Bobb y Andreas Schjelderup por Alexander Sorloth y Antonio Nusa. Thomas Tuchel no necesita copiar ese movimiento al milímetro, pero sí necesita un plan que sobreviva a Haaland en campo abierto, en los córners y en la segunda jugada. El cruce Noruega vs Inglaterra está montado alrededor de ese único gran problema.

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