Arsenal no ha tirado la toalla con el fichaje de Julián Alvarez, ni siquiera con Barcelona como destino preferido y Atletico Madrid plantando cara en cada intento. El interés de los gunners no es un simple rumor: el pasado verano, durante el Mundial de Clubes, ya pusieron sobre la mesa una oferta de 100 millones de euros más 20 millones en бонусos, y en invierno volvieron a la carga después de cerrar a Viktor Gyokeres.

El empuje del Arsenal

Ese es el dato que conviene seguir de cerca. El Arsenal no está esperando por inercia: ya ha demostrado que está dispuesto a gastar a lo grande y a insistir cuando el primer golpe no sale. El momento también pesa, porque el Atlético no solo rechazó un acercamiento y pasó página. El conjunto fichó a Alvarez procedente de Manchester City en el verano de 2024, y no hay señales de que quiera convertir esto en una venta sencilla.

Para el Arsenal, la esperanza es que el atasco en torno al Barcelona abra una vía más limpia. No persiguen a un futbolista que nadie quiera. Buscan seguir vivos en una carrera en la que el destino preferido y el club más duro en la negociación tiran en direcciones opuestas.

La postura del propio Álvarez

Álvarez no ha escondido precisamente que quiere salir. Tras la victoria de Argentina por 2-0 ante Austria en la fase de grupos, declaró: "Quiero cumplir mi sueño. Hablé con la gente del club con la que tenía que hablar. Lo mejor para mi futuro es un traspaso". Un mensaje público bastante claro de que esta historia no la mueven solo los clubes.

Kyle Walker también lo describió como un delantero capaz de brillar cuando otros nombres acaparan los focos, y dijo que, con Lionel Messi en Argentina, Álvarez es un jugador al que los rivales siguen teniendo que vigilar de cerca. Eso encaja con la imagen global de un delantero que quizá quiere un escenario más grande y más nítido que el que tiene ahora.

Eso sí, el detalle clave es que el Barcelona sigue siendo su sueño. El Atlético ha frenado con dureza, y talkSPORT informó de la postura del club de forma muy simple: pagar la cláusula de rescisión de 500 millones de euros o no habrá acuerdo. También se habló de una oferta de 86 millones de libras procedente del Barcelona que el Atlético rechazó.

Eso deja al Arsenal en una posición poco habitual. No manda en esta operación porque el jugador haya elegido Londres. Sigue dentro porque el Barcelona no ha logrado romper la resistencia del Atlético y porque el Arsenal ya ha demostrado que está dispuesto a seguir empujando.

El próximo movimiento sigue en manos de los clubes, no del futbolista. De momento, el fichaje de Julián Álvarez continúa en un pulso a tres bandas, con el Arsenal esperando a que Barcelona y Atletico Madrid sean los primeros en pestañear.

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