Malo Gusto habría dado su acuerdo en principio para unirse al Manchester City, pero el movimiento sigue condicionado por el precio que pide Chelsea. El defensa quiere el cambio por Enzo Maresca, mientras que el Chelsea se mantiene firme en torno a los 75 millones de libras. Una operación construida sobre interés, valoración y un técnico al que ya conoce bien.
La llamada de Maresca sobre Gusto
La razón más clara por la que este enlace vuelve a aparecer es Maresca. Gusto habló así de él: "Es un entrenador de primer nivel y por eso estamos en la final, gracias a él, incluyendo el hecho de meternos en la Champions la próxima temporada. Creó un buen equipo, una buena energía entre nosotros, así que estamos muy contentos." Y añadió: "Es muy detallista. Observa al equipo al que nos enfrentamos y se centra mucho en nosotros, en cómo vamos a sacar el balón, cómo vamos a presionar y en los patrones que tenemos que crear entre nosotros. Nos ayuda muchísimo."
Eso explica por qué una reunión seduce tanto. Gusto participó en 72 partidos durante los 18 meses de Maresca en el Chelsea, así que no estamos ante un vínculo superficial entre un jugador y un técnico que apenas coincidieron. Hay mucha historia futbolística detrás.
El precio del Chelsea sigue siendo el obstáculo
El gran escollo sigue siendo la cifra. El Chelsea valora a Gusto en torno a 75 millones de libras y el City, de momento, no tiene ninguna prisa por acercarse a esa exigencia. Otro informe sitúa la postura del club en un nivel claramente por encima de lo que haría fácil la operación, lo que deja a ambas partes bastante alejadas.
Hay discrepancias sobre lo avanzada que está realmente la operación. Algunos informes aseguran que Gusto ya ha dado luz verde al City, mientras que otros todavía hablan solo de un acuerdo provisional. Lo mismo ocurre con la tasación del Chelsea, con distintas cantidades sobre la mesa, pero la constante es la misma: el City no ha dado todavía el paso hasta la cifra que quieren los londinenses.
Por ahora, todo apunta a un caso en el que la parte del jugador y del entrenador va por delante de la parte económica. Al City le encaja, a Gusto le gusta la idea y el Chelsea sabe que puede esperar. El siguiente movimiento será comprobar si la cifra se mueve lo suficiente como para que la conversación pase de rumor a oferta.
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