Rangers quiere que los ingresos de la Scottish FA por el Mundial se utilicen para mejorar el VAR, elevar el listón arbitral y reforzar el apoyo en torno a ambos. Jim Gillespie ha unido el debate a una temporada que terminó con dos nuevos incendios: al Hearts le negaron un penalti ante Motherwell en la última jornada de la Premiership escocesa; tres días después, el Celtic obtuvo un lanzamiento desde el punto de penalti en el tramo final ante Motherwell y se proclamó campeón. Rangers no está diciendo que una sola decisión sentenciara el título, pero sí está usando el debate para empujar una reforma de calado.
Por qué Rangers empuja el argumento de la financiación
La postura de Gillespie fue tajante. "Al final, vamos al Mundial y la Scottish FA está ganando dinero. ¿Cómo conseguimos que parte de eso sirva para mejorar las cosas?" dijo en la cobertura de BBC. También añadió: "Todos estábamos de acuerdo en que tenemos que estar más alineados en la estrategia y en mejorar los estándares".
Ahí está la madre del cordero. Rangers pide algo más que otra disculpa después de un fin de semana polémico. Quiere que la conversación sobre el dinero vaya de la mano de la conversación sobre el arbitraje, y quiere que la Scottish FA trate el VAR como parte de un problema más amplio de estándares, no como un debate de un solo incidente. Vistos los episodios citados en el breve, ese parece un objetivo más justo que discutir una sola acción aislada.
Project Regen avanza por otra vía en Ibrox
El lobby por el VAR camina en paralelo a otro proyecto del club. Los nuevos dueños de Rangers están impulsando Project Regen, y Andrew Cavenagh señaló: "La ampliación del estadio es lo más comentado. Tenemos las propuestas reales de arquitectos e ingenieros". Gillespie añadió: "Estamos avanzando. Tenemos que transformar la ambición en viabilidad y luego en realidad. Estamos en la fase de viabilidad".
Eso importa porque no se está presentando como una idea vaga. Project Regen es la iniciativa de modernización del estadio del club, e Ibrox tiene actualmente un aforo de 51.500 localidades. Rangers está en la fase de viabilidad, con arquitectos, ingenieros y jefes de proyecto desarrollando los primeros planes y estudios. La ampliación no está aprobada y el breve no aporta calendario, pero el proceso ya ha dejado atrás la mera ambición.
Para Rangers, las dos líneas discurren por carriles distintos. Una va de la gobernanza del fútbol escocés; la otra, de la propia infraestructura del club. Sin embargo, ambas dejan el mismo mensaje: los nuevos propietarios quieren dejar su sello en algo más que el primer equipo. El debate arbitral levantará más ruido, sí, pero el proyecto de Ibrox es ahora mismo la parte más tangible de las dos.
Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 2 medios. Cómo trabajamos →



