La jefa de Police Scotland, Jo Farrell, ha dejado claro que el fútbol escocés necesita castigos más nítidos para atajar los disturbios después de 47 detenciones vinculadas al Celtic-Rangers de cuartos de final de la Copa de Escocia y al desenlace liguero entre Celtic y Hearts. Dos agentes resultaron heridos en el centro de Glasgow después de que Celtic batiera al Hearts por 3-1 para conquistar el campeonato en la última jornada. El mensaje de Farrell es rotundo: las advertencias no bastan.

Por qué Farrell quiere castigos más claros para los clubes

En declaraciones a la BBC, Farrell aseguró: "La labor policial tiene un papel importante en el fútbol, pero no cabe duda de que falta responsabilidad y asunción de culpas en el fútbol escocés". Fue más allá al hablar de la cultura que rodea estos incidentes: "Los disturbios, la violencia y la brutalidad quedan impunes y se les deja pasar de largo". Ese es el contexto de su presión sobre la SFA y la SPFL para afinar su respuesta regulatoria.

Farrell afirmó que existe "una necesidad absoluta" de que ambas autoridades futbolísticas refuercen su marco y dejen claro a clubes, aficionados y público cuáles serán las sanciones si se producen invasiones de campo. También dijo que no ve una intención nítida por parte de los organismos a la hora de fijar qué medidas fuertes y visibles van a tomar para controlar el comportamiento de la afición.

Qué sanciones quiere ver Farrell

Aquí no hablamos de un simple llamamiento vago a mejorar el mensaje. Farrell señaló que las sanciones podrían escalar desde reducir la asignación de aficionados un 20% hasta un 40% y, después, llegar a un veto total. Es un salto importante frente al habitual lamento futbolístico de siempre, y cobra fuerza porque los recientes disturbios no se limitaron a un único foco.

La SPFL ha abierto investigaciones disciplinarias por cinco partidos en el tramo final de la temporada. Y eso importa, porque demuestra que el problema va mucho más allá de un derbi o de una sola celebración por el título. Steve Clarke dijo que ver a los aficionados invadiendo el terreno de juego para celebrar es "una mala imagen para el fútbol", mientras que Martin O'Neill calificó de "absurdo" decir que esas escenas habían avergonzado al fútbol escocés. Farrell está claramente más cerca de la visión de Clarke que de la de O'Neill, y la cifra de detenciones hace mucho más difícil restarle importancia.

Si los organismos rectores quieren evitar más presión pública, tendrán que enseñar qué aspecto tienen realmente esas sanciones. Farrell ya ha puesto los números sobre la mesa —y ahora le toca mover ficha a las autoridades del fútbol.

Escrito por Sam Whitfield con investigación asistida por IA, contrastado con 2 medios. Cómo trabajamos →