La temporada del Arsenal se entiende mucho mejor a través de un ranking que con un simple resumen. El club terminó primero en la Premier League con 82 puntos en 37 partidos, y primero en la Champions League con 24 puntos en 8, pero los veredictos jugador por jugador dibujan una foto mucho menos uniforme. En un extremo están los nombres fiables que empujaron el curso de la campaña. En el otro, los futbolistas caros o de confianza que nunca dieron la sensación de estar a la altura.
Los de abajo dicen tanto como los de arriba
La clasificación de Kepa Arrizabalaga es difícil de separar de una noche muy concreta. Matt Verri lo resumió así: “Es difícil mirar más allá de la final de la Carabao Cup. Confiado por Arteta y tuvo una pesadilla, cuando pudo ser expulsado y luego casi la mete en su propia portería”. Kepa aparece 24º tras esa final y los momentos de temblor en la copa que la rodearon, mientras que su 6,58 de valoración en la Copa de la Liga encaja como un guante con la crítica. No hablamos de un simple bajón de forma, sino del tipo de bache que arrastra a un portero al lado equivocado de cualquier análisis interno.
Christian Nørgaard apenas dejó huella en la Premier, con solo 101 minutos de fútbol liguero. Gabriel Jesus, por el contrario, al menos terminó con algo tangible, marcando en la última jornada de la Premier League en lo que bien podría ser su última aparición con el club. Ben White también tiene un caso más sólido que otros, pero 12 partidos de Premier y una asistencia siguen dejando más preguntas que respuestas para un jugador al que el Arsenal necesitó con mucha más frecuencia.
Saliba y el núcleo que sostuvo al Arsenal
William Saliba aparece en el otro extremo de la escala por una razón de peso. Disputó 31 partidos de Premier League y cerró con una valoración de 7,02 en liga, números que respaldan la sensación de que fue una de las piezas más fiables del conjunto. En una temporada en la que el Arsenal acabó en lo más alto de las dos competiciones citadas en el informe, ese tipo de regularidad valió más que los destellos ocasionales de los jugadores de rotación.
El ataque fue más difícil de diseccionar. La frase de Verri sobre Gabriel Martinelli fue tajante: “10 goles entre la Champions League y la FA Cup —uno en la Premier League en toda la temporada. Aunque ese sí fue importante, arrebatando un punto en casa ante el Man City”. Ese reparto resume bastante bien el curso. Hubo aportaciones, sí, pero demasiadas llegaron a ráfagas y no como una producción sostenida en liga. Los 4 goles y 3 asistencias de Mikel Merino en 8 partidos, liderando la línea cuando al Arsenal le faltaban delanteros, ofrecieron una solución de emergencia útil, no una respuesta permanente.
El veredicto general está bastante claro. Los mejores del Arsenal rindieron a nivel de campeón, y los peores casos no fueron meros secundarios de relleno, sino nombres de confianza que dejaron puntos o control por el camino. Si Mikel Arteta y Andrea Berta construyen a partir de esta temporada, los rankings dejan evidente el siguiente paso: mantener el núcleo, corregir la caída de nivel y dejar de pedirle a soluciones de parche que hagan el trabajo de los titulares.
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →


