"La primera parte fue muy, muy buena", dijo Murat Yakin después de que Suiza superara a Macedonia del Norte por 3-0 en un partido que volvió a poner sobre la mesa hasta qué punto echan de menos a Granit Xhaka y Breel Embolo. La respuesta, al menos a la vista de lo ocurrido, fue clara: pueden seguir funcionando sin los dos. Yakin respaldó esa idea con la cuenta de disparos, la presión y la manera en que los nuevos nombres asumieron el trabajo.
El argumento de Yakin sobre el rendimiento
Yakin explicó: "La cuenta de disparos fue de 17-1 para nosotros". Ese dato cuadró con lo visto sobre el césped. Suiza terminó con 22 intentos de gol y 13 disparos a puerta, así que no fue una noche en la que esperaran a que la fortuna les sonriera. Hubo una presión sostenida desde el arranque, y encajó con la lectura del técnico, que aseguró: "Somos muy fuertes presionando a los rivales y por eso lo hicimos tan bien en el Mundial".
También admitió que la segunda parte fue más desordenada. "No estuvimos tan bien en la segunda mitad y ellos entraron en el partido y crearon algunas ocasiones, pero no fueron realmente peligrosos", señaló. Ahí está el matiz útil de la actuación. Suiza mandó, sí, pero no durante los 90 minutos completos.
Los futbolistas que cubrieron los huecos
Los goles llegaron de la mano de Remo Freuler, que abrió el marcador con su primer gol con la selección en casi dos años, y de Zeki Amdouni, que firmó un doblete. El informe del partido de la BBC también indicó que Zachary Athekame dio las dos asistencias, aunque el paquete estadístico solo le valida una en los datos de la Liga de Naciones. En cualquier caso, el fondo de la cuestión no cambia: Suiza está sacando rendimiento de jugadores que no eran los nombres obvios antes de este encuentro.
Xhaka había quedado fuera de la convocatoria la semana pasada, mientras que Embolo se ausentó después de que la federación anunciara que se apartaba "por el asunto relacionado con su vida privada que se hizo público hoy en los medios". La selección también dijo que completaría la concentración sin él, manteniendo el foco en el grupo. Suiza solo ha perdido uno de sus últimos 10 partidos, y esta victoria pareció mucho más que un simple parche.
El conjunto de Yakin fue superior con balón, más sólido sin él y más incisivo en el último tercio. El siguiente examen es comprobar si pueden llevar esa misma presión y esa misma producción al resto de la concentración, pero este partido dejó una conclusión nítida: no están esperando a que Xhaka y Embolo sean las únicas respuestas.
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