Tony Pulis asegura que dirigir un equipo puede pasar factura de verdad al cuerpo y a la mente, y que los entrenadores necesitan una rutina que les proteja tanto a ellos como al conjunto. En su columna para la BBC, el exentrenador de Bournemouth afirma: "En los primeros tiempos, cómo me cuidaba a mí mismo era realmente malo". Sitúa ese cambio en su primer trabajo en Bournemouth, en 1992.
Bournemouth, 1992 y el punto de inflexión
Pulis cuenta que el punto de inflexión llegó en 1994, después de hablar con un triatleta australiano justo antes de marcharse de Bournemouth. En 1999, cuando estaba en Gillingham, ya había decidido correr el Maratón de Londres por primera vez. También explica que el estrés del cargo afectó a su sueño y que a menudo evitaba leer lo que la prensa publicaba sobre él o sobre su equipo.
La rutina como válvula de escape
La rutina que construyó en torno al ejercicio acabó siendo parte de su manera de sobrellevarlo. "Una válvula de escape que fue una parte importante de mi rutina", dice sobre el deporte, y añade que los retos benéficos también formaron parte de ese planteamiento. Afirma que el primero fue la maratón, después llegó el recorrido en bicicleta desde John O' Groats hasta Land's End, la subida al Kilimanjaro a pie y el remo desde Tower Bridge hasta la Torre Eiffel.
También sostiene que, al principio de su carrera, él y su cuerpo técnico se alimentaban a menudo de comida de autopista mientras viajaban para observar a los futbolistas. La cuestión no es que una carrera o una prueba solucionara las exigencias de entrenar. Es que Pulis cree que este oficio es lo bastante duro como para que los técnicos tengan que forjar hábitos que les mantengan firmes. Mientras tanto, Bournemouth ha ganado sus últimos 5 partidos en todas las competiciones y marcha 13.º en la Premier League, con 9 puntos en 3 encuentros de su grupo de la UEFA Europa League.
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →



