El empate 0-0 de Inglaterra ante Ghana en Boston dejó a Jude Bellingham con una de esas frases que atraviesan el ruido. Fue elegido mejor del partido, pero él mismo dejó claro que no lo merecía. Y, además, vinculó el resultado a lo que llamó la “fiebre del segundo partido” de Inglaterra, después de que el debut hubiera salido mejor.
La reacción de Bellingham
"No lo merecí, siendo sincero", confesó Bellingham a goal.com. "Probablemente se lo debería haber llevado uno de los suyos, que defendieron muy bien. Tuve un par de momentos, costó entrar en el partido y estoy agradecido a quien votó, pero probablemente se lo debería haber llevado uno de los suyos, que defendieron muy bien. Así que, honor a ellos".
No fue una respuesta hecha para salir del paso. Bellingham jugó 73 minutos y aun así terminó hablando más de la defensa de Ghana que del galardón en sí. Su valoración fue de 6,49, una actuación seria, pero no de esas que hacen que el premio parezca cantado.
Harry Kane firmó 3 disparos, Eberechi Eze obtuvo un 6,58 de valoración y Inglaterra acabó con 4 tiros a puerta. El ataque generó lo suficiente para evitar un partido estéril, pero no lo bastante para convertir el dominio en gol.
El patrón del segundo partido
La otra frase de Bellingham fue aún más afilada. "Como siempre, en Inglaterra pasa eso del segundo partido, ¿verdad? Ganas el primero, haces un buen encuentro y luego empatas el segundo", dijo.
Y no le faltaba razón al señalar el patrón, al menos en este torneo. El balance de Inglaterra en el Mundial ya es ganar y después empatar en 2026. Son líderes del Grupo L con 4 puntos en 2 partidos, pero el empate ante Ghana les impidió sellar la clasificación por la vía rápida.
También hubo un pequeño subtrama disciplinaria alrededor del encuentro. Bellingham estaba hablando con Jordan Ayew cuando se tapó la boca, y la nueva orientación de la FIFA sobre taparse la boca solo actúa en situaciones de confrontación. Pierluigi Collina explicó que los jugadores pueden seguir cubriéndose la boca si la conversación es amistosa, mientras que Carlos Queiroz describió el intercambio como emotivo, pero sin que fuera a más.
Lo verdaderamente importante sigue siendo lo futbolístico. La sinceridad de Bellingham tras el pitido final estuvo a la altura de su actuación, y el problema de Inglaterra no fue el premio, sino la falta de pegada en un partido que debían cerrar. Salen de Boston con el torneo aún abierto y con el problema del segundo partido ya señalado con letras mayúsculas.
Recopilado por la Redacción ClutchBrief con asistencia de IA, contrastado con 4 medios. Cómo trabajamos →