Brasil ya está en octavos tras vencer por 2-1 a Japón, pero el tanto de la victoria no borró una actuación incómoda. Gabriel Martinelli decidió el Brasil vs Japón en el quinto minuto del tiempo añadido, rematando una remontada que tuvo tanto de resistencia y de insistencia como de control. Japón se había adelantado por medio de Kaishu Sano, y durante largos tramos Brasil pareció mucho menos cómodo de lo que sugiere el marcador final.
El mal arranque de Brasil y el alivio final
El desenlace se llevará casi todo el protagonismo porque Martinelli marcó el gol que mete a Brasil en Houston. Entró desde el banquillo en el minuto 66, jugó 33 minutos y aun así se inventó 2 remates, una muestra clara de hasta qué punto terminó metiéndose en el partido cuando el choque se abrió.
Confesó a goal.com: "No tengo palabras para describir la alegría que tengo ahora mismo en el corazón, por ver a todo el pueblo brasileño feliz con la clasificación, a toda mi familia, no tengo ni forma de explicar lo que estoy sintiendo ahora mismo".
Brasil no salió dormido. Firmó cuatro remates en los primeros 14 minutos, así que la intención estaba ahí desde el inicio. Pero el bloque compacto de Japón les fue apagando poco a poco y el partido se fue alejando de Brasil, no acercándose.
Ahí estuvo la clave del problema. Brasil tenía el peso de la reputación, pero Japón les obligó a sufrir en espacios reducidos y luego les castigó en el minuto 29, cuando Sano abrió el marcador.
Japón tenía motivos de sobra para pensar que podía rematar la faena a partir de ahí. Ko Itakura declaró más tarde a goal.com: "Jamás pensé que este equipo acabaría aquí". La reacción tenía todo el sentido, porque Brasil no había generado el tipo de presión en la primera parte que suele dejar a un rival encerrado durante 90 minutos.
Hay un pequeño debate con el minuto exacto del gol de Martinelli. Algunas informaciones lo situaron en el 96, pero el registro verificado respalda el quinto minuto del tiempo añadido. La cuestión de fondo es mucho más simple: Brasil estuvo a segundos de abrir una conversación bastante más fea.
La reacción de Casemiro cambió el ánimo
Casemiro fue central en ese giro, y no de una forma cómoda ni limpia. Ya había quedado retratado antes en la jugada que acabó en el 0-1 de Japón, así que su noche se había torcido bastante antes de que llegara el empate.
Respondió en el minuto 56 con el gol que devolvió la igualdad al marcador. Brasil todavía necesitaba un nuevo golpe, pero ese tanto reseteó el partido y le abrió un camino de vuelta que antes del descanso parecía muy incierto.
Casemiro cerró además el encuentro con 76 pases y una valoración de 8,0. La nota es solo una parte de la historia, pero encaja con lo que acabó siendo el partido tras el descanso: más presencia en el centro del campo, más autoridad con el balón y menos de ese sufrimiento constante que marcó varios pasajes de la primera mitad.
Esa reacción vale más que cualquier relato bonito de redención. Brasil no pasó a dominarlo todo de repente después de su gol, pero sí empezó a llevar la eliminatoria hacia donde le convenía.
Los cambios de Ancelotti ayudaron, pero también el bajón de Japón
Las sustituciones de Carlo Ancelotti fueron una parte importante de la remontada. Endrick salió al descanso, y Martinelli entró más tarde por Matheus Cunha. Esos movimientos aumentaron la amenaza de Brasil en el tramo final, sobre todo cuando el partido se abrió más.
Aun así, sería demasiado ordenado decir que el banquillo lo solucionó todo. Japón también bajó un punto la intensidad y eso le dio a Brasil más metros para atacar que en la primera parte. Pueden ser verdad ambas cosas, pero la diferencia visible fue que por fin Brasil tuvo más desmarques y más presión directa en el último tercio.
Vinícius Júnior siguió empujando al conjunto, mientras Bruno Guimarães aportó 4 pases clave y esa calidad en el último pase que había faltado antes. La presión final de Brasil fue real; simplemente llegó más tarde de lo que un equipo de este nivel habría querido.
Las propias palabras de Martinelli tras el partido reflejaron bien esa sensación de persistencia. Declaró a goal.com: "Hablaba con mi familia. El otro día estrellé un balón en el palo, sabía que iba a tener otra oportunidad. Gracias a Dios hoy pude marcar el gol de la victoria".
Así que Brasil sigue adelante, y eso es lo que más cuenta en un torneo. La preocupación para Ancelotti es que la noche fue rescatada, no dominada. Ganar a Japón por 1-2 mete a Brasil en octavos, pero el próximo rival habrá visto aquí suficiente para creer que a este equipo se le puede hacer daño durante muchos tramos.
Preguntas frecuentes
¿Por qué sufrió Brasil antes de derrotar a Japón en octavos?
Brasil salió con cuatro remates en los primeros 14 minutos, pero el bloque compacto de Japón frenó el partido y le hizo perder el control. Japón se adelantó luego por medio de Kaishu Sano en el minuto 29, y eso obligó a Brasil a remontar en vez de imponer desde el inicio el partido que se esperaba.
¿Qué importancia tuvo Gabriel Martinelli en el triunfo de Brasil sobre Japón?
Martinelli fue decisivo. Entró en el minuto 66, jugó 33 minutos, firmó 2 remates y marcó el gol de la victoria en el quinto minuto del tiempo añadido. Su impacto cambió la eliminatoria al final, aunque el juego de Brasil había sido pobre durante muchos tramos.
¿Cambió el partido Brasil vs Japón con los cambios de Carlo Ancelotti?
Los cambios ayudaron claramente, aunque no fueron la única razón del giro. Ancelotti metió a Endrick al descanso y después dio entrada a Martinelli por Matheus Cunha. Brasil encontró entonces más empuje en los minutos finales, con Martinelli firmando el tanto decisivo tras 33 minutos sobre el césped.
¿Cómo reaccionó Casemiro tras el golpe inicial de Japón?
Casemiro respondió con carácter. Quedó señalado antes en la jugada que terminó en el gol de Japón, pero empató en el minuto 56 y cerró el choque con 76 pases y una valoración de 8,0. Brasil necesitó luego un gol en el tiempo añadido, pero el suyo fue el momento que hizo posible la remontada.
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