Arsenal alcanzó su primera final de la Champions League desde 2006, y las celebraciones en el Emirates Stadium fueron inmediatas y ensordecedoras después de que Bukayo Saka marcara el gol decisivo ante Atletico Madrid. Wayne Rooney pensó que se habían pasado de frenada. Arsène Wenger no lo vio así —sostuvo que la reacción era merecida y que la felicidad era lo normal tras una noche así.
Por qué Wenger respaldó la reacción
La opinión de Rooney fue tajante. “Todavía no han ganado nada. Creo que las celebraciones son un poco demasiado intensas. Celebrad cuando ganéis... pero no, se lo merecen”, dijo a metro.co.uk.
La respuesta de Wenger fue igual de clara. “La celebración está merecida y la felicidad es normal —absolutamente normal—, pero el siguiente paso es ir a la final y ganarla”, explicó. Esa es la lectura más limpia del debate. El Arsenal no ha levantado el trofeo, pero sí se ha ganado el derecho a disfrutar de su presencia en la final.
Arteta lo calificó de “una noche increíble”, y encaja con el ambiente que se respira en el club. El ruido no salió de la nada: vino después de una gesta de verdad.
La victoria también dejó claro el control del Arsenal
No todo fue emoción. Wenger señaló la manera en que el Arsenal manejó la eliminatoria, y los números le dan la razón. No encajaron en la vuelta y, en toda la Champions de esta temporada, solo han recibido 4 goles en 8 partidos, ganándolos todos.
Es una base imponente, y por eso las celebraciones parecieron merecidas y no exageradas. Bukayo Saka suma 3 goles en Champions esta temporada, 7 en la Premier League, y su tanto decisivo en el Emirates fue la última muestra de su importancia en los grandes partidos.
El siguiente paso es sencillo. El Arsenal jugará la final el 30 de mayo en Budapest, y, se haya dicho lo que se haya dicho tras la semifinal, solo ese resultado pondrá el sello definitivo al trabajo.
Escrito por Jack Mercer con investigación asistida por IA, contrastado con 1 medio. Cómo trabajamos →



