Liverpool ha marcado en cada uno de sus últimos 9 partidos oficiales, y esa racha deja la previa de su estreno en Champions con un punto de partida muy claro. Atlético de Madrid llega después de encajar 6 goles en la segunda parte en sus últimos 3 partidos, incluido el 3-0 a domicilio ante el Athletic Bilbao el sábado. El contraste es difícil de obviar, incluso antes de entrar en la historia entre estos dos conjuntos.
La pegada del Liverpool
La racha goleadora reciente del Liverpool no se ha sostenido sobre un solo tipo de partido. Sus tres últimos encuentros de Premier League dejaron dos empates consecutivos por 2-2 ante Newcastle y Nottingham Forest, y luego un triunfo por 2-0 a domicilio frente al Ipswich Town. No estamos ante un conjunto que dependa de un arreón aislado o de un patrón concreto de calendario: es un equipo que encuentra ocasiones con la regularidad suficiente como para meter presión desde el pitido inicial.
Hay también respaldo europeo para esa lectura. Liverpool dejó su portería a cero en 4 de sus últimos 5 partidos de la fase de liga ante rivales españoles, algo que encaja con la idea de que puede controlar este tipo de cruce en ambas áreas. Virgil van Dijk también llega con un 7,77 de valoración ante el Ipswich, una referencia sólida de cara a una prueba bastante más exigente.
Los problemas defensivos del Atlético
Diego Simeone calificó la derrota en San Mamés como “una auténtica llamada de atención”, y los números que la rodean no son precisamente halagüeños. El Atlético ha encajado 6 goles en la segunda parte en sus últimos 3 partidos, lo que apunta a un equipo que pierde el control tras el descanso más que a uno que simplemente sufrió una mala noche.
Su problema más amplio ante clubes ingleses tampoco ayuda. El Atlético sigue buscando su primera victoria en la fase de grupos o en la fase de liga de la Champions frente a un equipo inglés tras 10 enfrentamientos, con un balance de 0 victorias, 4 empates y 6 derrotas. Alexander Isak solo lleva 1 gol en 13 partidos de Champions en toda su carrera, así que Liverpool no puede fiarlo todo a un delantero, pero el equilibrio global sigue cayendo del lado local.
La derrota global por 4-0 ante el Paris Saint-Germain la pasada temporada demostró que Liverpool también puede quedar expuesto ante la élite, pero Anfield suele darle un plus distinto. Si mantiene el ritmo alto y obliga al Atlético a defender muy atrás durante largos tramos, las concesiones recientes tras el descanso son el punto más vulnerable de este cruce. El estreno será en Anfield, y la racha goleadora del Liverpool le deja el camino más limpio para entrar en él.
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