Hossam Hassan salió rápido al paso para enfriar la idea de un posible choque con Mohamed Salah después de que Egipto arrancara con un empate ante Bélgica. Salah fue sustituido en el minuto 76 con el marcador igualado a 1-1, y el joven del Barcelona Hamza Abdelkarim saltó al césped en su lugar. Egipto y Bélgica se marcharon del Grupo G con un punto cada uno tras la primera jornada de partidos.

La negativa pública de Hassan

El mensaje de Hassan fue tajante. En declaraciones a The Independent, aseguró: "Salah es un jugador importante para nuestra convocatoria, y los 26 futbolistas que están aquí conmigo son muy importantes. Cada jugador que ha trabajado conmigo sabe que trato con ellos de manera profesional. No tengo favoritos". Añadió que Salah es "un gran jugador que ayuda a sus compañeros" y le calificó como "un modelo a seguir".

El técnico también desactivó el ruido en torno al cambio. "Se están extendiendo rumores sobre estrellas, sobre jugadores, sobre conjuntos", dijo. "Pero Salah es alguien muy disciplinado. Entrena con nosotros. Es el primer futbolista que también diría sí a mis decisiones como director técnico. Así que creo que mañana estará muy positivo".

El empate inicial es la otra pieza del tablero. Hassan dijo a Goal que Egipto quiere "ganar y asegurar estos puntos" ante Nueva Zelanda vs Egypt, su próximo choque en BC Place este domingo. Ese es el objetivo inmediato ahora, no una pelea lateral que el míster ya ha rechazado de plano.

Lo que el estreno dice del rol de Salah

La lectura de Sports Mole del partido ante Bélgica apunta a una versión más funcional de Salah. Tocó una vez dentro del área rival, remató de cabeza con parada de Thibaut Courtois, y aun así terminó con el mejor registro compartido de ocasiones creadas para Egipto, con tres. Además, firmó 1 participación de gol en el estreno.

Los números encajan con un futbolista que participó sin monopolizar la zona de tres cuartos de principio a fin. Eso no demuestra un cambio permanente de rol, pero sí deja claro por qué Hassan puede presentar la sustitución como una decisión colectiva y no como un castigo. Salah jugó 76 minutos y se marchó tras aportar lo suficiente para seguir dentro del partido sin adueñarse de él.

De momento, los hechos respaldan la versión del técnico. La primera obligación de Egipto es transformar ese empate en puntos ante Nueva Zelanda el domingo, y el mensaje público de Hassan es cristalino: Salah sigue formando parte del plan.

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