Sudáfrica se llevó un punto de un partido en el que fue a remolque durante gran parte de la noche, con Teboho Mokoena transformando un penalti en el minuto 83 para poner el 1-1 ante la República Checa. Michal Sadílek había adelantado a los checos en el minuto 6, en un duelo marcado por ocasiones desperdiciadas y por una acción de mano. República Checa vs Sudáfrica acabó en tablas, y los dos conjuntos todavía tienen trabajo por delante en el Grupo A.
Cómo la República Checa perdió el control del partido
El gol inicial debería haber servido para asentar a la República Checa. Sadílek marcó en el minuto 6 después de que Adam Hlozek se lanzara a por un saque de banda y Alexandr Sojka se la dejara para batir a Ronwen Williams. Antes de eso, Patrik Schick ya había rozado el gol con un cabezazo a los 50 segundos, el tipo de ocasión que suele premiar un arranque valiente y con el pie en el acelerador.
Sin embargo, los checos dejaron que el partido se fuera deshilachando. Hicieron cinco cambios respecto a la derrota por 2-1 ante Corea del Sur, incluido el banquillo para Tomáš Souček, pero las modificaciones no se tradujeron en una mayor finura en el último tercio. Schick acabó la noche con una valoración de 6,3, lo que encaja con la imagen de un conjunto que pisó zonas peligrosas sin rematar la faena.
Por qué el penalti de Mokoena pesó tanto
Sudáfrica nunca necesitó demasiados estímulos para seguir viva en el encuentro, porque los checos siguieron dejando la puerta abierta. Pavel Šulc cometió mano y Mokoena asumió la responsabilidad para marcar en el minuto 83. RTÉ lo describió como un penalti postrero que selló el empate y mantuvo vivas las opciones de clasificación de ambos equipos.
Sky Sports fue más allá en la lectura global y habló del primer punto de Sudáfrica en el Mundial, señalando además la falta de puntería de la República Checa. Y no les falta razón. El empate no fue un robo a mano armada ni un golpe de fortuna aislado que lo cambió todo de repente —llegó después de que los checos ya hubieran desperdiciado ocasiones de sobra para hacer valer su tempranera ventaja.
La valoración de 8,0 de Mokoena refleja hasta qué punto fue decisivo, con el gol unido a cinco pases clave y el penalti transformado. Sudáfrica se quedará con el punto, República Checa mirará con rabia las ocasiones perdidas, y el Grupo A sigue más vivo que nunca tras un partido que debió quedar sentenciado mucho antes.
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